Un diputado

Después del éxito de quienes protestaron ruidosamente en San Juan contra la eventual explotación de un mina en loma Romero, vertiente sur de la cordillera Central y cercana al cauce del río San Juan, la vinculación de la minería con las fuentes de agua puede ser un buen expediente político.

Así parece haberlo entendido el diputado de Pedernales Rafael Pérez (Rafaelín), que ha advertido de los riesgos de que la explotación de las denominadas “tierras raras” en la sierra de Bahoruco dejen a la provincia con socavones y sin agua.

Se extiende
En la misma honda, por cierto, andan los sacerdotes católicos y otros activistas contra la exploración minera en la cordillera Septentrional, que tras el éxito contra la Gold Quest, han intensificado sus demostraciones.

El efecto San Juan se extiende y es posible que pasen años antes de que a nadie se le pueda convencer de que sacar oro no es dañino.

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