Un dilema para Sobeida Félix

Sobeida Félix Morel, madre de dos hijos, debe estar enfrentando el dilema de intentar vivir toda una vida huyendo, con la incertidumbre de ser arrestada en cualquier momento, o entregarse y hacerle frente a la condena que pudiera derivarse de su responsabilidad en la banda encabezada por José David Figueroa Agosto.
Cada día que pasa huyendo se constituye en una especie de autocautiverio, pues debe mantenerse escondida, andando entre las sombras. Sin embargo, si decidiera enfrentar en los tribunales los cargos que pudieran pesar sobre ella, cada día se le restaría a la pena que se le impusiera. El tiempo huyendo no se le computa y se constituye en la praxis en privación de libertad impuesta por su decisión de huir.
Esos razonamientos pudieran hacerla pensar en entregarse, ponerle fin a su estado de prófuga en vez de esperar que en cualquier momento sea localizada y arrestada y como quiera procesada en los tribunales de la República.
Las autoridades, en cambio, deben demostrar que están en capacidad y disposición de garantizar la seguridad de todos los procesados.
La protección adecuada de todo el que está en las manos del sistema judicial demostrará a otros que no caerían a merced de implicados que pudieran temer ser descubiertos o delatados.
Garantizada su protección, Sobeida Félix Morel pudiera estar enfrentando el dilema de seguir en la incertidumbre o asumir las consecuencias judiciales de su participación en el caso, que no parece ser protagónica.