Un día de justicia
La República Dominicana tiene fuertes raíces democráticas, independientemente de que hoy algunos historiadores insistan en que conservamos algunos remanentes de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, a 51 años de su desaparición física.
Avanzamos. El país transita por el primer cuarto del siglo veintiuno. Eso significa que superamos una era de miedo y atropello cívico que quedó en el pasado, que los sobrevivientes, finalmente, se suman día a día al futuro promisorio de libertad y desarrollo que exhibimos como una nación que vive en sintonía con una sociedad global.
En sintonía con lo que define a la República como un país de futuro es que están todas las condiciones dadas para impedir que -como planteó un historiador- alguna corriente política inspirada en los esquemas trujillistas pueda imponerse y doblegar el destino democrático del país.
El camino de la libertad no tiene retroceso. Avanzamos hacia una sociedad que cada día demanda más y mejores leyes que garanticen y fortalezcan sus derechos. Las nuevas generaciones se educan mejor y hay cada vez más retos que enfrentar para fortalecer la democracia.
Hoy es un día digno de recordar como un día de justicia, de luz, que trajo el despertar más grande que puede conmemorar la sociedad dominicana. Una sociedad de plenos derechos que nos cobija bajo su manto protector, gracias a esa legión de hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas.
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