Un descalabro insólito
Cuando una maquinaria como los Yanquis de Nueva York cae en un slump ofensivo tan prolongado, como ocurre en la actualidad, comienza a tejerse todo tipo de especulaciones.
Los analistas no se ponen de acuerdo en definir cómo es posible que un equipo integrado por verdaderos come hombres sufra un calapso de tal envergadura.
Hay que ser un mago para ofrecer una explicación convincente de las causas que producen este fenómeno.
Se le ha querido echar toda la cuaba, y en parte la tiene, a Alex Rodríguez, pero es difícil entender cómo jugadores de la categoría de Robinson Canó, Curtis Granderson y Nick Swisher han sido dominados como corderitos.
Los únicos que en realidad han estado a la altura de las circunstancias son los veteranos Ichiro Suzuki y Raúl Ibáñez, dos ancianos, en especial este último, que se ha robado los pocos momentos de esplendor que ha tenido el equipo en esta Serie de Campeonato.
Aquí tiene que existir un tremendo mal de fondo, que en algún momento saldrá a relucir.
Mientras tanto, continúa siendo un misterio las causas que vienen generando este tremendo descalabro,