Un decreto alentador

El presidente Danilo Medina, a través de su decreto número 499-12 emitido ayer, envía señales contundentes de que son serias sus intenciones de eliminar gastos prescindibles en la administración pública como parte de las medidas de austeridad que tanto se reclaman.

El país requiere que cada centavo de las arcas públicas se gaste de manera inteligente, especialmente cuando se habla de reformas fiscales que implicarán, inevitablemente, sacrificios para la población.

Desde el mismo momento de su juramentación, numerosos sectores sociales esperaban señales contundentes de que se eliminarían los gastos no prioritarios para destinar todos los recursos en atender las necesidades más perentorias del país.

Toca ahora a los colaboradores del presidente Medina velar por el cumplimiento de cada una de las medidas que, al margen de los montos que involucren, envían un mensaje a los ciudadanos de que los sacrificios fiscales serán para todos.

Muchos de los gastos prohibidos ayer mediante decreto podrían ser tolerables en otras condiciones económicas, pero no ahora, cuando se habla de estrecheces y precariedades derivadas de la crisis internacional y su inevitable impacto a nivel local.

También resulta oportuna la exhortación que hace el propio presidente Medina a los otros poderes del Estado para que hagan ajustes similares en sus gastos ordinarios.

Por ejemplo, el Congreso Nacional podría perfectamente desprenderse en lo que falta del año de todas las partidas destinadas a asuntos que no son propiamente legislativas, como son los planes sociales o el desacreditado “barrilito”.