Quien habitará en el tabernáculo de Jehová!!

Un dato muy importante…Quien habitará en el tabernáculo de Jehová!!

Un dato muy importante…Quien habitará en el tabernáculo de Jehová!!

Mayra de Peña

Salmo 15:2-5.- Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;  Quien su dinero no dio a usura. Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

 

Desde que tenemos uso de razón debe ser nuestra más importante meta el tener un lugar en el tabernáculo de Jehová, aún más conociendo que El es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin de todas las cosas.

Siempre que observo la naturaleza y veo su perfección… su verdor, las diferentes tonalidades del mar, lo invariable de sus leyes naturales, cómo el sol sale todos los días y realiza su trabajo y la luna de noche y como esto incide en el equilibrio…ni que decir del espectáculo que nos brinda el cielo y las estrellas, el aire, la brisa, la lluvia y aún los fenómenos naturales tienen su razón de ser, mi corazón rebosa de alegría de saber que a ese Dios perfecto, creador de todas las cosas he decidido servirle y asegurarme el estar en Su tabernáculo por toda la eternidad.

Sabemos que este tiempo es apocalíptico, tiempo de apostasía, una era donde se mueven grandes guerras en el orden espiritual y en el secular también, entonces, es precisamente ahora donde no podemos descuidarnos. El Salmo 15 nos da la receta de lo que tenemos y no tenemos que hacer para salvaguardar nuestro lugar en el tabernáculo de Dios. Esto lo escribió el Salmista David y les tengo buenas noticias…aunque estamos viviendo tiempos difíciles, gozamos de la ventura de vivir en el tiempo de la Gracia, a través de Jesucristo, el hijo de Dios y de su Santo Espíritu.

David, fue un hombre con un corazón sumamente agradable a Dios; sabía lo que tenía que hacer y nos lo dejó de legado. Hoy tenemos la ayuda del Espíritu Santo para lograr acercarnos al Trono de la gracia. Con su divina ayuda podemos ser íntegros y esto encierra tantas cualidades…no mentir, no calumniar, no admitir reproche alguno contra nuestro vecino y prójimo…por supuesto que esto implica hacer justicia, no codearnos con los viles y engañosos, hipócritas y otras muchas cosas.

Si queremos estar con Dios en su Tabernáculo, debemos amar Su Palabra y conocer de Él. Cuando vamos de viaje a cualquier destino, lo primero que hacemos es tratar de conocer de éste…corremos al internet…Google y ahí averiguamos de su cultura, sus destinos turísticos, nos interesamos en saber su idioma, bueno, definitivamente nos enfocamos  en saber acerca de donde estaremos…eso mismo debemos hacer en torno a nuestro futuro eternal…debemos prepararnos en conocimiento y habilidades para ser un digno ciudadano celestial.

Cristo está esperando por nosotros…fue a preparar lugar.., .nos dijo ¨Cosa que ojo no vio, ni oído oyó son las que tengo preparado para vosotros¨. No desperdiciemos el tiempo en atesorar tesoros aquí, obtenido en el mayor de los casos haciendo todo lo contrario a lo dicho en el Salmo 5, vayamos tras el más valioso tesoro y en el ínterin empecemos a experimentar las ventajas de ser íntegros y servirle a Dios.

 



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Mayra De Peña

Lic. en Contabilidad, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), graduada de Periodista, en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP). Locutora, con un Diplomado en Comercio Exterior, y Diplomado en Política Estratégica. He desempeñado diversas funciones dentro del sector Privado y Gubernamental. Hija de Dios y amante de la naturaleza. Creo en vivir a plenitud de manera equilibrada y en lo significativo de quererse y valorarse como individuo. Soy una feliz madre de tres hermosas hijas, creo en el matrimonio, en la institución familiar y en la importancia de predicar con el ejemplo. Amo escribir y con ello transmitir mi sentir y sobre todo tengo en alto estima alimentar el espíritu, pues de él mana la vida.