El asesinato de Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero Julián Oro Duro, constituye un hecho horrendo que ha estremecido a la sociedad dominicana, tanto por la violencia con que fue cometido como por las circunstancias todavía no esclarecidas que rodean el suceso.
Las informaciones preliminares indican que la señora Castillo fue atacada dentro de su residencia en Brisa Oriental VI, en Santo Domingo Este, antes de que su esposo regresara al hogar. El propio artista también fue brutalmente agredido y permanece bajo atención médica con lesiones craneofaciales y una hemorragia intracraneal.
Estamos ante un crimen que, por sus características, demanda una investigación rápida, profunda y sin prejuicios sobre cuál pudo haber sido el móvil.
Corresponde ahora a la Policía Nacional y al Ministerio Público reconstruir cada momento de lo ocurrido, establecer cómo ingresaron los agresores a la vivienda, cuánto tiempo permanecieron allí, qué buscaban, si actuaron solos y cuáles fueron las circunstancias que condujeron al asesinato de Zeneida Socorro Castillo y a la agresión contra Julián Oro Duro.
Un asesinato cometido dentro del hogar de una familia, acompañado de una agresión de semejante violencia contra otra persona, produce una comprensible sensación de vulnerabilidad que trasciende a las víctimas directas.
Por eso reclamamos de las autoridades actuar con toda la capacidad investigativa disponible para detener a los implicados, determinar exactamente qué ocurrió y establecer todas las responsabilidades.
Zeneida Socorro Castillo merece justicia. Su familia merece conocer toda la verdad.
Y la sociedad dominicana necesita la certeza de que un crimen de esta naturaleza no quedará impune.