Un colegio médico desafortunado
El Colegio Médico Dominicano ha vuelto a sus andanzas, quizás confirmando la teoría de que cada vez que hay elecciones para escoger nueva directiva es “de rigor” acometer acciones como éstas para justificarse ante sus colegas y así ganar votos.
Su huelga es en reclamo de que se entregue el cinco por ciento del producto interno bruto para el sector salud y en solidaridad con sus colegas de algunos hospitales de la Línea Noroeste que protestan en reclamo de que se aceleren trabajos de reparación de centros asistenciales de esa región.
En el reclamo “principal”, además de que son poco creativos, tampoco se toman la molestia de copiar lo bueno.
Si pretenden hacerse simpáticos emulando la lucha social por el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto para educación, debieran recordar que esa jornada se libró completa sin perder una sola hora de clases.
Ese movimiento se sentó sobre la base de que en el reclamo no se podía dañar más lo que se quería mejorar.
La diferencia es que aquel sí era un reclamo social, no como este, que es una acción irresponsable de un grupo de gremialistas médicos que solo buscan hacerse los simpáticos previo a un proceso electoral del Colegio Médico Dominicano.
Con acciones como estas el gremio médico demuestra que la salud de los pacientes no está en las primeras páginas de su agenda.
Un día llegará que el ejercicio de la medicina en el sector público no descanse en el clientelismo gremial, sino en la excelencia profesional.
