Un camino de doble vía

Una parte de la sociedad civil está organizada y recibe fondos del Estado a través de una inmensa cantidad de organizaciones sin fines de lucro.

Son las denominadas Organizaciones no Gubernamentales, conocidas como ONG.
El dinero que reciben proviene de los impuestos que pagan los contribuyentes a través de múltiples vías impositivas. Hace poco la Cámara de Cuentas planteó que una parte de dichas organizaciones no es propicia a rendir los informes reglamentarios sobre la inversión del dinero que recibe.

Estamos hablando de un presupuesto de más de 1,500 millones de pesos al año. De ahí que como se trata de dinero público tienen la responsabilidad de rendir cuentas sujeto a un tiempo específico que estipula la ley.

La Cámara de Cuentas establece en menos de un 12 por ciento las asociaciones sin fines de lucro que rinden sus informes de manera regular.

Estamos ante un sector que pide constantemente cuentas claras al Estado. En tal sentido sería aconsejable que también ese sector proceda de igual forma, ya que al final de cuentas tanto el Gobierno como las ONG se nutren de la misma fuente, ya que se trata del dinero de los contribuyentes.