Un billete nuevo
Hace poco cerraron varias empresas de la zona franca de Santiago. Con ese revés entraron al mercado de la oferta y la demanda alrededor de 50 mil nuevos pequeños empresarios.
Ese número nos habla del crecimiento de la economía informal.
Dicho de otra forma, si se cierra una fuente masiva de empleo esa masa de desempleados busca, rápidamente, hacerse espacio en la economía informal. Va a las calles y pone un puesto de venta de lo que sea, presta sus servicios o, sencillamente, se asocia con otros e instala una micro empresa. En todos los casos son fuentes que generan trabajo y movilidad económica, pero se trata de una inmensa mayoría que usa dinero de baja denominación.
La economía informal moviliza una masa muy grande de dinero, su denominación oscila entre los cinco y los cien pesos. Hace poco el Banco Central, como si tomara en cuenta esta realidad, anunció la emisión de billetes de 20 pesos, que hace honor al héroe Gregorio Luperón, con garantías de que tendrá mayor seguridad, será más limpio y más durable.
Una decisión útil para el avance de una economía muy singular, donde cada día hay menos generación de empleos, más venta de servicios en una creciente cartera de empresas y con una tendencia a la apertura de negocios que no pagan impuestos y funcionan con uno dos empleados.
Lo ideal es que avancemos hacia una economía más fuerte, mejores sueldos y mayores incentivos, que abran el camino a otras inversiones millonarias, pero mientras ese paraíso empresarial y financiero llega damos la bienvenida, en nombre de la economía informal, a este billete de baja denominación.