Un Banco de Desarrollo
Las reseñas del viaje reciente del presidente electo Danilo Medina destacan sus iniciativas para establecer en el país un banco de desarrollo público.
Un banco de desarrollo o de fomento es aquella institución crediticia especializada que financia, normalmente a una tasa de interés inferior a la del mercado, proyectos cuya finalidad es promover el desarrollo económico de una determinada región o actividad.
Por lo general, el capital del banco está conformado por las contribuciones del Estado, emisión de valores y crédito de entidades multilaterales.
Este modelo institucional tuvo gran auge en el país en las décadas de los setenta, ochenta y noventa. Sin embargo, los avances en la competencia y liberación financiera, que a la postre han hecho más mal que bien, forzaron la desaparición de estas entidades desarrollistas.
En nuestra condición de pasado presidente de la ALIDE, entidad que aglutina toda la banca de desarrollo del hemisferio, se nos publicó un artículo en el último boletín de esa prestigiosa entidad, que bajo el título de: Futuro de la banca de fomento, abogábamos por el retorno (http://www.alide.org.pe/download/Publicaciones/rev_12_2.pdf) de una banca de fomento que acompañe al desarrollo humano, tome en cuenta los procesos comerciales globalizados, y contribuya a la preservación y mejor uso de los recursos naturales.
Ya hoy en día la banca de desarrollo no solo asiste la producción nacional y las exportaciones, sino que hace las veces de ente catalizador de las buenas prácticas gerenciales, fomentando la transparencia en la gestión empresarial, siempre basado en criterios balanceados de riesgo y rentabilidad.
La iniciativa anunciada para la creación de un banco nacional de desarrollo que equilibre la oferta de crédito en el país, y contribuya a la competitividad nacional, es una excelente iniciativa que debemos alentar, aprovechando las experiencias e incorporando una nueva visión de sus funciones y funcionalidad.