Un año sin indultos
Hay muchos sectores de la vida nacional que esperan, por diversas razones, el fin de año. Un sector esperanzado es el de los reclusos, pero la procuraduría General de la República cortó sus esperanzas al anunciar que no habrá indultos.
En la región del Caribe tuvimos la inesperada noticia del gobierno cubano, que concedió un masivo indulto que llevó al presidente Raúl Castro a otorgar el perdón a 3 mil reclusos. Una acción que contó con la coordinación y supervisión de las iglesias, tanto la católica como las protestantes.
En Venezuela igual gesto tuvo el presidente Hugo Chávez, que otorgó el indulto a 141 personas, 100 hombres y 41 mujeres, entre otras razones por su conducta en prisión, de acuerdo al tipo de delito cometido, por razones humanitarias y por el cumplimiento de una tercera o cuarta parte de su condena.
Entre otras, estas razones son valederas no solo en Venezuela, sino en todo el mundo donde existen cárceles. Son argumentos universales atendibles para otorgar el indulto a una determinada cantidad de reclusos.
En nuestro país no hubo indultos, pero tampoco contamos con las razones para que no se otorgaran. Un hecho insólito cuando se tiene en cuenta que hay muchos candidatos, con razones y condiciones hasta humanitarias para recibirlo. Independientemente del nefasto pasado que haya tenido la práctica, hay que dar razones, no el silencio y la indiferencia como única respuesta para asumir una actitud.
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