UE teme a una ola de inmigrantes

BRUSELAS.- La UE admitió el lunes temer que las revueltas en el mundo árabe, acompañadas de una grave crisis económica, provoquen nuevas olas de inmigración ilegal en sus costas mediterráneas, que exigirían una respuesta coordinada y solidaria difícil de activar por ahora a nivel europeo.

"Estamos extremadamente inquietos por la evolución de la situación en África del Norte", reconoció el portavoz de la comisaria europea encargada de inmigración y seguridad, Cecilia Malmstrom.

La Comisión tomó en serio la amenaza que agitaron las autoridades libias de cesar toda cooperación con la Unión Europea (UE) en la lucha contra la inmigración ilegal por "alentar" las protestas sociales actuales, sobre todo porque serán una realidad si el Estado libio se hunde.

Según el ejecutivo comunitario, decenas de miles de inmigrantes aguardan en Libia para embarcarse rumbo a las costas italianas, sin que por ahora exista una verdadera política de cooperación entre los países europeos capaz de hacer frente a su llegada.

El precedente tunecino podría ser un aviso: más de 5.000 jóvenes procedentes de Túnez desembarcaron en pocos días en la isla italiana de Lampedusa, primera puerta de entrada en la UE desde África del Norte.

"El Estado tunecino se hundió con la caída del presidente Ben Alí (en enero) y la inestabilidad provocó un recorte drástico de los ingresos, sumiendo al país en una crisis económica dramática. Mucha gente se halla ahora sin empleo y sin recursos", explicó un embajador europeo.

Las protestas sociales que se intensifican en Libia contra el régimen de Muamar Kadhafi podrían llevar a la misma situación que en Túnez.

"Si Libia se hunde y deja de controlar sus costas, Europa puede asistir a la llegada masiva de clandestinos y no podrá ni controlarlos ni detenerlos", dijo a la AFP un responsable europeo bajo el anonimato.

Países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Finlandia y Suecia han evitado comprometerse con una política de solidaridad con sus socios mediterráneos, que consistiría en hacerse cargo de parte de los demandantes de asilo que llegan a las costas europeas.

"Por ahora, cada uno tira por su lado", pero con la crisis en el mundo árabe "es un buen momento para relanzar el debate sobre la solidaridad", indicó otro responsable europeo bajo el anonimato.

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