Tu libre albedrío

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Caminaba yo recientemente en medio del Jardín Botánico, agradecida por el inmenso privilegio de poder realizar una caminata productiva a mi salud física y espiritual en tan idílico lugar y pensando en los tantos acontecimientos de violencia de género escenificado en mi país y a nivel mundial, corrieron mis pensamientos hacia Dios y ese sabio e importante concepto emanado de Él, al que llamamos ¨libre albedrío¨.

En medio de esa hermosa vegetación que me acompañaba y ese sentido de libertad que respiraba, me dije ¿Cómo es posible que Dios en su inmensa sabiduría destinara para nosotros el libre albedrío, traducido esto a la capacidad y libertad de elegir que queremos ser y hacer y nosotros nos empeñamos en coartar tan importante y decisivo Don?

Estoy convencida de que el factor común en el incremento de la violencia de género estriba precisamente en la obsesión que tenemos de adueñarnos de esa capacidad de elegir de nuestra pareja. El asunto estriba en que una gran cantidad de personas en el momento en que inician una relación de pareja, inmediatamente asimilan que con ella han adquirido también su voluntad. Pretenden que la misma tenga sus mismos gustos, su manera de pensar, por lo tanto lo que ¨yo¨ haga o piense, la otra persona lo debe aceptar como bueno y válido y si la otra persona decide que ya no siente amor, ésta debe seguir en la relación hasta que ¨yo¨quiera.

El mandamiento instituido por Dios en torno a que ¨No somos más dos, sino solo Uno¨, lo interpretan muchos de manera errónea, pues no lo asimilan en el sentido de unificar esfuerzos, armonizar para juntos decidir una que otra cosa, concebir un futuro juntos con un solo ideal y el darse uno al otro, que es a lo que Dios se refiere, sino que prima el concepto….¨ uno¨…o sea uno es el que decide que hace el otro….uno es el que tiene la última palabra y no hay nada más que hablar.

¨Todo está bien y perfecto mientras no lesiones mis intereses¨, es el pensamiento de muchos. Esto concierne tanto al hombre como a la mujer, aunque tristemente la mujer supera por mucho las cifras de sometimiento físico y sicológico al hombre, pero muchos hombres son víctimas también de este tipo de comportamiento aunque en diversas ocasiones los procedimientos son diferentes pero igual de letales.

Somos hij@s de Dios, formados con poder de decisión, entes pensantes y con raciocinio, con inteligencia emocional, no permitamos que otros decidan por nosotros ni deseemos quitarle a otros ese don inherente al ser humano, cuando entendamos esto, aprenderemos a respetar el espacio de los demás, y más importante aún a exigir que respeten el nuestro.

Pongamos ojo avizor al momento de elegir una pareja y sobre todono negociemos -bajo ningún concepto- nuestro derecho a tener libre albedrío en nuestras vidas, estoy segura que si defendemos ese derecho desde que nos vamos formando como personas, nuestra autoestima irá creciendo y nuestro escenario de vida necesariamente en todos los órdenes será .muy diferente a lo que lamentablemente vemos día a día.

Es tan legítimo nuestro libre albedrío, que Dios siendo nuestro creador y Padre Celestial, quien ha dispuesto todo para beneficio nuestro y puso a nuestra disposición un Plan Divino de salvación a través de su Hijo Jesucristo, ha declarado que la Salvación está ahí para nosotros, pero es un derecho inherente dar el paso de aceptación y de esta manera elegir qué tipo de eternidad queremos.

Dios lo dispuso así, no dejes que otros decidan por ti…defiende tu derecho a elegir!