Tú eres tan joven como…
Para iniciar la semana quiero compartir un relato que leí del libro Chocolatito espumoso para el alma, de Merdard Laz. Una excelente reflexión.
La juventud no es una época de la vida, es un estado mental. Nadie envejece sólo por vivir un número de años; las personas envejecen al abandonar sus ideales.
Los años arrugan la piel, pero perder el entusiasmo arruga el alma. Preocupación, duda, desconfiar de uno mismo, temor y desesperanza… estos son los largos, largos años que agobian la cabeza y convierten el espíritu en crecimiento de nuevo en polvo.
Ya sean sesenta o setenta, hay en el corazón de cada ser el amor a lo maravilloso, el dulce asombro a las estrellas y lo celestial en los pensamientos, el reto invencible, el infalible apetito infantil por lo que viene y la alegría por participar en el juego de la vida.
Eres tan joven como lo es tu fe y tan viejo como tus dudas.
Tan joven como tu seguridad y tan viejo como tu temor a las cosas y personas.
Tan joven como tu esperanza y tan viejo como tu desasosiego.
Recuerden siempre, como lo ha escrito John Henry Newman, el crecimiento es la única evidencia de vida… los años pueden hacer más viejo nuestro cuerpo, pero no nuestra alma.