Alexis Tsipras ha enfrentado al Fondo Monetario Internacional, a sus colegas líderes de la eurozona y hasta a sus propios legisladores en su batalla por evitar la crisis financiera.
La economía está demostrando ser un obstáculo igualmente grande.
Con un cuarto de la población griega sin trabajo, los precios en baja y los bancos debilitados, el primer ministro griego enfrenta una tarea hercúlea a la hora de reactivar el crecimiento.
La industria se contrajo en un nivel récord en julio y los datos de esta semana, incluidas las estadísticas de desempleo más recientes, probablemente confirmarán el cuadro de una economía enferma hundida en la deflación.
La presión se ve aumentada por los controles de capital que han restringido el funcionamiento de la economía, siendo el único país de la eurozona que se contraerá este año.
Cierre de bancos
El cierre de los bancos tuvo lugar cuando Tsipras puso fin a las negociaciones con los acreedores por un rescate para llevar a cabo un referéndum y luego cambió de rumbo para llegar a un acuerdo por el financiamiento.
“Grecia tendrá que acostumbrarse nuevamente a la idea de una recesión”, dijo por teléfono desde Zúrich Alessandro Bee, estratego en Bank J Safra Sarasin.