El presidente Donald Trump dijo ayer que el destituido director del FBI James Comey “será reemplazado por alguien que hará un trabajo mucho mejor, recuperando el espíritu y el prestigio del FBI”.
El inesperado anuncio, sin precedentes en Washington, puso fin a décadas de deferencia de la Casa Blanca hacia la agencia de orden público de mayor jerarquía del país y a su independencia.
También otorga a Trump la cuestionable distinción de ser el primer presidente desde Richard Nixon que despide al funcionario responsable de una investigación que afecta al comandante en jefe.