Recientemente, el Consejo Nacional de la Magistratura, en sus atribuciones como órgano responsable de seleccionar a los jueces de las altas cortes, en esta nueva selección permitió designar como presidente a nuestro querido y estimado profesor Justiniano Montero Montero, juez de carrera y maestro por convicción. De igual manera, fueron designados excelentes jueces de carrera, con una trayectoria impecable, y profesionales del derecho.
Hoy, esta nueva escogencia representa uno de los cambios más emblemáticos de la historia judicial dominicana, por fortuna le toco a un magistrado y profesor del derecho de larga data y con una gran experiencia dentro del Poder Judicial, sin restar las capacidades de los demás jueces que conforman esta etapa de la Suprema Corte de Justicia.
Es importante señalar que este triunfo del Poder Judicial implica un reto, en razón de que hoy su presidente y miembro de esta nueva corte fueron formados desde los tribunales inferiores y han logrado llegar a la más alta designación que pueda obtener un juez, lo que implica un conocimiento basto de las necesidades y cambios que necesita el Poder Judicial, no solamente en la calidad de sus fallos, al igual que una gran inversión en toda su estructura, física y personal.
En las últimas décadas, se puede destacar la automatización y digitalización de los procesos, pero siempre quedan elementos y cuestiones que deben seguir desarrollándose cada dia, para permitir el desarrollo continuo y la calidad de justicia que el pueblo dominicano merece.
Apostamos no solamente a la calidad juridica que goza este nuevo equipo encabezado por el Magistrado Justiniano Montero Montero, le pedimos que esta sapiencia de esta alta corte derrame su conocimiento y calidad humana a cada uno de aquellos que imparten justicia, desde el Juez de Paz del más lejano municipio hasta la Corte de los principales Departamentos Judiciales y Distritos Judiciales.
Entendemos que la tarea no es fácil y que es un reto que deben superar, pero de igual manera es importante que el congreso y el poder ejecutivo sean los principales propulsores de una buena asignación de recursos y recuerden que hace años que el poder judicial no recibe un presupuesto que le permita cubrir los gastos del dia a dia, más aún cuando el primer principio que se aborda de la justicia es la gratuidad por tal razón, es indispensable y esencial una alta inyección de ingreso en el presupuesto anual para el Poder Judicial.
Combinado o fusionado estos dos elementos, dígase la capacidad indiscutible de los nuevos jueces y de todos lo que componen la alta Suprema Corte de Justicia y la materialización de un buen presupuesto que le permita invertir, no solamente en capacitaciones jurídicas y técnicas de todos aquellos que componen el Poder Judicial; también requiere la inversión en nuevas estructuras, tribunales y salas, que permitan la descongestión no solamente de los expedientes, sino de tribunales que sean idóneamente funcionales para impartir justicia.
Finalmente, confiamos en que esta nueva presidencia de la Suprema Corte de Justicia debe ser apoyada y aplaudida por todos, principalmente los abogados y usuarios, que dia a dia conviven con la realidad, pero también necesitamos el apoyo económico de un presupuesto sostenible que impulse a una nueva historia del Poder Judicial.
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