Trípoli.-Las fuerzas rebeldes libias aseguraron ayer que controlan la mayor parte de Trípoli luego de un avance relámpago que parece anunciar la caída inminente del largo régimen de Moamar Gadafi, pero aún había escaramuzas dispersas y se desconoce el paradero del mandatario.
Los ataques aéreos que la OTAN ha lanzado durante varios meses prácticamente han destruido el recinto de mando de Gadafi en Trípoli.
La mayor parte de las fuerzas de seguridad de Gadafi huyeron o se rindieron cuando los rebeldes ingresaron en la capital la noche del domingo y tomaron el control en casi toda la ciudad.
Además, tres de los hijos del mandatario están detenidos. Una sensación de alegría combinada con turbación se propagó en la capital, mientras los rebeldes seguían enfrentando algunos reductos de feroz resistencia de grupos leales al régimen, quienes disparan morteros y armas antiaéreas.
El vocero de los insurgentes, Mohamed Abdel-Rahman, dijo en Trípoli que el peligro persiste mientras Gadafi siga prófugo.
El verdadero momento de la victoria será cuando Gadafi sea capturado, declaró Mustafa Abdel-Jalil, jefe del Consejo Nacional de Transición, en la capital de facto de la oposición, Bengasi, a cientos de kilómetros (millas) al oriente de Trípoli. Afirmó que los rebeldes no tienen idea de dónde está Gadafi.
Un funcionario del gobierno de Estados Unidos dijo que Washington no tenía indicios de que Gadafi haya salido de Libia.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte advirtió que mantendrá la campaña aérea hasta que todas las fuerzas de Gadafi se rindan o regresen a sus cuarteles.
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