Tratamientos para tratar las hernias de la pared abdominal

  • La detección temprana facilita la planificación del tratamiento y reduce riesgos importante. Los síntomas pueden variar considerablemente de una persona a otra.

La indicación de utilizar una malla y el tipo más adecuado deben ser evaluados por el especialista para cada caso particular.

Doctor Engels Lazala Almánzar.

Las hernias de la pared abdominal son una de las condiciones más frecuentes atendidas por los cirujanos generales en todo el mundo. Aunque muchas personas han escuchado el término “hernia”, existe todavía confusión sobre qué son, por qué aparecen y cuándo requieren tratamiento.

Para el doctor Engels Lazala Almánzar, cirujano general de los Centros de Diagnóstico, Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), conocer sus características permite identificar los síntomas a tiempo y buscar atención médica antes de que se presenten complicaciones.

Una hernia ocurre cuando una parte de un órgano o tejido interno sobresale a través de una zona débil o un defecto en los músculos y tejidos que normalmente lo contienen.

En la mayoría de los casos se manifiesta como un abultamiento o protuberancia visible bajo la piel, que puede aumentar de tamaño al realizar esfuerzos, toser o permanecer de pie por períodos prolongados.

Las hernias pueden aparecer en diferentes regiones del abdomen. La más común es la hernia inguinal, localizada en la región de la ingle. Este tipo es más frecuente en los hombres, aunque también puede presentarse en mujeres.

Otra forma frecuente es la hernia umbilical, que aparece alrededor del ombligo.

También existen las hernias incisionales o eventraciones, que se desarrollan en zonas donde previamente se realizó una cirugía abdominal.

Por último, algunas personas presentan hernias femorales, más comunes en mujeres, o hernias epigástricas, localizadas en la parte superior del abdomen.

Las causas de las hernias son variadas. Algunas personas nacen con áreas de debilidad en la pared abdominal, mientras que otras desarrollan el problema con el paso del tiempo.

Factores que aumentan la presión dentro del abdomen pueden favorecer su aparición o crecimiento.

Entre ellos se encuentran la obesidad, el estreñimiento crónico, la tos persistente, el levantamiento frecuente de objetos pesados, el embarazo, ciertas enfermedades prostáticas que dificultan la micción y algunas condiciones que afectan la calidad de los tejidos.

No desaparecen solas

Es importante aclarar que una hernia no desaparece por sí sola. Aunque algunas pueden permanecer estables durante años, el defecto de la pared abdominal suele persistir y, con frecuencia, aumenta progresivamente de tamaño.

Por esta razón, la evaluación por un cirujano es fundamental para determinar el mejor momento y la mejor estrategia de tratamiento.

Los síntomas pueden variar considerablemente de una persona a otra. Algunas hernias son prácticamente indoloras y se detectan únicamente por la presencia de una protuberancia. Otras producen molestias, sensación de presión, ardor o dolor, especialmente después de esfuerzos físicos.

En muchos casos, los síntomas empeoran al final del día o después de actividades que aumentan la presión abdominal.

Aunque la mayoría de las hernias pueden manejarse de manera programada, existen situaciones que requieren atención médica urgente. Una hernia puede complicarse cuando el contenido que sobresale queda atrapado y no puede regresar a la cavidad abdominal.

Esta situación, conocida como encarcelamiento, puede evolucionar hacia una estrangulación, en la que se compromete el flujo sanguíneo de los tejidos afectados.

Cuando esto ocurre, se puede presentar dolor intenso, aumento del volumen de la hernia, náuseas, vómitos, fiebre o cambios de coloración en la piel. Estos síntomas constituyen una emergencia médica.

Tratamiento definitivo

El tratamiento definitivo de la mayoría de las hernias es quirúrgico. Actualmente, los procedimientos de reparación son seguros y cuentan con altas tasas de éxito cuando son realizados por cirujanos entrenados.

El objetivo de la cirugía es devolver los tejidos a su posición normal y reforzar la pared abdominal para disminuir el riesgo de recurrencia.

En la actualidad, existen dos enfoques principales para la reparación de hernias: la cirugía abierta y la cirugía mínimamente invasiva, que incluye técnicas laparoscópicas y, en algunos centros especializados, procedimientos asistidos por robot.

La cirugía abierta se realiza mediante una incisión directamente sobre la hernia. Continúa siendo una excelente alternativa en numerosos pacientes y ofrece resultados muy satisfactorios.

Por otro lado, la cirugía mínimamente invasiva utiliza pequeñas incisiones a través de las cuales se introducen una cámara y delicados instrumentos quirúrgicos.

Este método suele asociarse con menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida en pacientes seleccionados.

Las ventajas de ambas técnicas

Diversos estudios han demostrado que, cuando ambas técnicas son realizadas por equipos con experiencia, los resultados en términos de seguridad y recurrencia pueden ser comparables.

Por ello, la elección del procedimiento debe individualizarse según las características del paciente, el tipo y tamaño de la hernia, las cirugías previas, las enfermedades asociadas y la experiencia del equipo quirúrgico.

En muchos casos se utilizan mallas quirúrgicas para reforzar la reparación. Estos materiales han experimentado importantes avances tecnológicos durante las últimas décadas y han contribuido a reducir significativamente el riesgo de recurrencia en determinados tipos de hernias.

La mayoría de las reparaciones de hernia se realizan de forma ambulatoria o con estancias hospitalarias muy cortas.

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El Día

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