Tratamiento endovascular de aneurismas cerebrales
Los aneurismas cerebrales son dilataciones en forma de globos, localizados en un segmento de una arteria cerebral.
La gran mayoría de los mismos se producen en divisiones o ramificaciones de las principales arterias del cerebro.
Pueden descubrirse en forma incidental, pero la mayoría se producen cuando se produce la ruptura de los mismos, llevando a una hemorragia cerebral, la cual muchas veces puede ser fatal para el paciente.
El tamaño
Habitualmente son de un tamaño entre 2 a 8 mm, pero en ocasiones pueden crecer hasta llegar a dimensiones gigantescas (mayor de 25 mm) provocando en esos casos compresión de estructuras vecinas nerviosas como tallo cerebral, nervios craneanos.
De acuerdo al doctor Luis Suazo, neurocirujano endovascular, su incidencia es variable según las razas y zonas geográficas.
En China se ofrecen cifras de 2 aneurismas rotos por cada 100,000 habitantes, en Finlandia 22.5 aneurismas rotos por cada 100,000 habitantes. Los japoneses reportan cifras de 32 rupturas aneurismáticas cada 100,000 habitantes, mientras en EEUU unos 11 casos cada 100,000 habitantes por año. Son muchos más frecuentes en mujeres que en hombres, afectando especialmente personas entre los 30 a 50 años.
Fuente de dolor
Cuando se produce la ruptura de un aneurisma cerebral, se produce en general un fuerte dolor de cabeza, “el peor dolor de cabeza de mi vida”, suelen describir muchos pacientes. Habitualmente es acompañado de náuseas, vómitos, y en ocasiones con pérdida de la conciencia. Muchos pacientes pueden quedar en coma, por la magnitud de esta hemorragia.
El diagnóstico
El diagnóstico debe realizarse lo antes posible, pues esta lesión tiene grandes probabilidades de volver a sangrar. El paciente debe ser llevado a la emergencia de un hospital debidamente equipado, donde el médico a través del interrogatorio de pacientes y familiares, examen físico en busca de rigidez de nuca, dificultad para mover brazos y piernas, caída de un párpado debe sospechar este tipo de hemorragia.
Ante esta situación se debe realizar una tomografía computarizada, la cual mostrará la presencia de sangre en el espacio subaracnoideo, el cual baña y lubrica toda la superficie del cerebro. Igualmente en casos de no poseerse una tomografía se puede realizar una punción lumbar, la cual mostrará la presencia de sangre en el líquido cefalorraquídeo, el cual lubrica y protege al cerebro.
Su ubicación
Una vez diagnosticada la hemorragia, es de suma importancia establecer cuál es la ubicación de la lesión aneurismática, tamaño, forma con el fin de establecer la mejor terapia posible para el caso en cuestión. Todos los pacientes que sufren esta enfermedad son diferentes y cada médico debe individualizar el caso que está tratando.
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