SANTO DOMINGO.- El Ayuntamiento del Distrito Nacional concluyó el proceso de vistas públicas para la ordenanza que busca regular la circulación de vehículos pesados por el Malecón y la iniciativa será presentada esta misma semana ante la Sala Capitular.
Pero el proyecto, que se ha estado aplicando de manera intermitente como plan piloto, enfrenta ahora posiblemente la parte más complicada del proceso que es decidir quiénes podrán continuar utilizando esa vía y bajo cuáles condiciones.
Durante las discusiones, diferentes sectores empresariales solicitaron dispensas a las restricciones planteadas. Entre ellos figuran la Asociación de Industrias, productoras de bebidas refrescantes y empresas dedicadas al transporte de combustibles.
Los argumentos son disímiles, pero todos procuran justificar por qué determinadas actividades deberían recibir un tratamiento diferente.
Los transportistas de combustibles han planteado que necesitan utilizar determinadas rutas dentro del Distrito Nacional porque abastecen estaciones ubicadas precisamente en esa demarcación, una operación que inevitablemente requiere el ingreso de vehículos pesados a la ciudad.
El accidente que reabre el debate
Ese argumento adquiere especial relevancia después de lo ocurrido el lunes en la propia avenida George Washington.
Un camión tanquero que transportaba aproximadamente 10,000 galones de gasoil estuvo involucrado en un accidente junto a una yipeta, un automóvil y una motocicleta, próximo al restaurante Adrián Tropical. El combustible se derramó y posteriormente se produjo un incendio que consumió vehículos y obligó a una amplia movilización de los organismos de emergencia.

Dos personas perdieron la vida: Luis Alejandro Torres Mejía, de 35 años, conductor del tanquero, y María Altagracia Méndez de Olivo, de 53 años, quien conducía la yipeta involucrada en el accidente.
El Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional tuvo que movilizar alrededor de una docena de unidades y utilizar espuma para controlar las llamas debido al combustible derramado.
Las causas del accidente permanecen bajo investigación.
Sin embargo, el hecho coloca inevitablemente sobre la mesa la discusión sobre el riesgo que supone la circulación de vehículos de gran tonelaje, especialmente aquellos que transportan miles de galones de combustibles, por una avenida que simultáneamente está siendo transformada en espacio turístico, deportivo y recreativo.
El accidente ocurrió además en las primeras horas de la mañana, alrededor de las 7:00, cuando comienza a intensificarse el movimiento de vehículos y personas en la ciudad.
La Circunvalación tenía precisamente ese propósito
Una de las razones para desarrollar la Circunvalación de Santo Domingo fue permitir que vehículos cuyo destino se encuentra fuera de la capital pudieran desplazarse entre diferentes puntos sin necesidad de atravesar la zona urbana.
La infraestructura ofrece una alternativa especialmente importante para el transporte pesado.
Sin embargo, utilizarla representa también un costo.
Los vehículos pesados pagan tarifas superiores a los automóviles en las estaciones de peaje y, dependiendo del número de ejes y del recorrido, un camión puede tener que atravesar más de una estación.
Ese costo, multiplicado por varios viajes y por flotillas completas, puede representar una partida importante para las empresas.
Por eso, aunque las solicitudes de dispensas presentadas por las empresas responden a argumentos operativos particulares, el costo de utilizar la Circunvalación constituye un elemento económico que inevitablemente forma parte del escenario.
La diferencia fundamental que tendrá que establecer la nueva regulación es entre aquellos vehículos que realmente necesitan ingresar al Distrito Nacional para realizar sus operaciones y aquellos que utilizan las avenidas de la capital simplemente como ruta para desplazarse entre dos puntos situados fuera de ella.
Un camión que abastece una estación de combustibles dentro del Distrito Nacional necesita necesariamente entrar a la ciudad.
Otra situación es la de un vehículo cuyo origen y destino están fuera de la capital y que puede utilizar la Circunvalación.
Un Malecón que está cambiando
La discusión ocurre, además, en momentos en que el Malecón está dejando de ser solamente una vía de circulación.
Las inversiones realizadas durante los últimos años procuran convertir el frente marítimo de Santo Domingo en un corredor turístico, deportivo y recreativo.
El Malecón Deportivo constituye posiblemente la expresión más reciente de esa transformación. A ello se suman parques, áreas para caminar, espacios deportivos, ciclovías y otras intervenciones destinadas a recuperar la relación de la ciudad con el mar.
Eso significa también una presencia cada vez mayor de peatones, corredores, ciclistas, deportistas, familias y visitantes junto a una avenida por donde todavía circulan vehículos de gran tonelaje.
El accidente del lunes ofrece una imagen extrema de los riesgos que deben ser ponderados.
Un tanquero con miles de galones de combustible accidentado en una vía rodeada de hoteles, restaurantes, edificios residenciales, espacios recreativos y un creciente flujo de peatones tiene consecuencias potenciales muy diferentes a las de un incidente similar ocurrido en una carretera diseñada fundamentalmente para el tránsito vehicular.
La convivencia de esos dos usos plantea, por tanto, no solamente un problema de ordenamiento urbano, sino también de seguridad vial.