Trabajar con ahínco y sin pausa

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Hugo López Morrobel

Los pronósticos o adivinación son fenómenos que difícilmente se dan en el torneo de béisbol profesional dominicano, debido a que interviene una gran cantidad de intangibles, la mayoría totalmente fuera de control.

Por ejemplo, los equipos, desde antes de iniciar la campaña, anuncian la participación de jugadores que jamás se integran, por causas que solo ellos conocen.

Este año se “descubrió”, con el litigio que provocó Arístides Aquino, que muchos no se integran por disputas salariales.

Otros, porque sus organizaciones de Grandes Ligas lo determinan o los colocan en la llamada “fatiga extrema”.

Otra señal de inestabilidad es la sustitución de dirigentes por cualquier pequeña racha negativa o como dice el pueblo, por cualquier “quítame esta paja”.

Los cambios de mánagers que se han producido este año han sido de tal magnitud que es seguro que se estableció un récord. Sin contar los despidos que podrían producirse en lo adelante, porque ahora es que falta juego.

Otro factor que incide para que los vaticinios se caigan como “guanábana madura”, es que tras la conclusión del torneo regular, pautado a 50 partidos por equipo, ahora los cuatro clasificados para el” Todos contra Todos” se nutrirán de jugadores de los dos equipos descalificados.

A todos esos inconvenientes deben buscarles solución, porque le daría mayor credibilidad al torneo y volver a encender pasiones entre los seguidores del espectáculo.

No hay duda que el presidente de la Liga, Vitelio Mejía, junto a los presidentes de equipos, viene realizando esfuerzos por mejorar, pero esa es una tarea que se debe efectuar con ahínco y sin pausas.

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