Tómese la pastilla
Siendo yo un púber mi padre me enseñó con un ejemplo muy sencillo lo que es extraordinario.
Resulta que estaba yo criticando a una determinada persona y luego de finalizar mi ataque, mi padre, a modo de lección (y a su vocación de rosca izquierda) me dijo: pero es extraordinario.
Cuando le escuché decir eso prácticamente monté en cólera y cuando me iba a enfrascar en una discusión, me cuestionó: ¿Cuántas personas tú conoces que hayan ocupado la misma posición? Quedé mudo, con esfuerzo mencioné tres y a continuación sentenció: Ves, es extraordinario.
Nunca he olvidado eso.
Y es que el concepto es muy claro, independientemente de que usted posea diferencias con una determinada persona, eso no es óbice para no entender cuando es alguien extraordinario.
Actualmente, si nos hiciéramos la pregunta: ¿Cuántas personas, aún con vida, en la República Dominicana, han sido Presidentes de la República? Tendríamos que responder que dos (2), sí sólo dos (2), de entre unos diez (10) millones de dominicanos. Por consiguiente, Leonel Fernández e Hipólito Mejía son extraordinarios.
Establecido esto, cada quien es libre de argumentar las circunstancias que rodean su extraordinariedad. Así pues, a Leonel Fernández se le llama maestro, líder y guía, y yo concuerdo; es el maestro de la impunidad, líder de la corrupción y guía del endeudamiento, condiciones estas que no invalidan su extraordinariedad.
En el caso del Presidente Hipólito Mejía habrá quienes lo invaliden también, pero tienen que reconocer, por ejemplo, que ningún político dominicano ha logrado repuntar desde una popularidad de menos de dos dígitos a sobrepasar el cincuenta por ciento (50%). No por casualidad y en vista de que lo logra en circunstancias adversas el propio pueblo llano le creó su slogan de campaña Llegó Papá.
Válido es hacer la salvedad de que el actual candidato morado, es a su vez un hombre con cierta notoriedad, esto así porque es una figura pública, pero no ha alcanzado la Presidencia de la República y en el seno de la población se percibe como un segundón que necesita al extraordinario Leonel Fernández y, como si fuera poco, a la consorte de éste.
A veces siento que a letrados a quienes se les presume cierta cantidad de neuronas, las declaran en receso por su obnubilado odio a gente extraordinaria. Cada cual y por sus propios medios y métodos alcanzan una determinada posición en la vida y con ella se ganan apodos, slogans, etc., por ello vemos que al actual mandatario le llaman el León y a Hipólito Mejia tradicionalmente se le conoce como el Guapo de Gurabo.
Si su destino es ser mediocre, no descargue esa frustración en los demás, mejor esfuércese y dé el ejemplo, supérese! Sus alumnos se lo agradecerán.
Si al final el esfuerzo es en vano y usted continúa siendo un gilipollas, le recomiendo algo…….tómese la pastilla.
*Gilipollas: adj. y com. vulg. Estúpido, lelo.
? No varía en pl.