Todavía el contrabando

Entre las principales prioridades de la Dirección General de Aduanas, según las plantea su nuevo director, se encuentra la lucha contra el contrabando.

Este fenómeno es una vieja herencia de los tiempos de la colonia, tan vieja que todavía hoy continuamos llamándola contrabando, como se conoció entonces.

Existe un vínculo directo entre los procesos administrativos internos y la vigencia del contrabando. Mientras más obsoletos y difíciles son dichos procesos, mayor vigencia y frecuencia experimentan las acciones fraudulentas.

A esta modalidad no solo corresponden los contrabandos, sino que también se producen actos de subvaluación de mercancías, cuyo fin inmediato es burlar todos los controles aduanales.

El contrabando y la subvaluación constituyen dos males que asociados resultan funestos para el desarrollo de la economía dominicana y, particularmente, para la convivencia armónica entre empresarios e inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

Desde Aduanas hay que ofrecer garantías para la inversión. Con una imagen de debilidad no habrá futuro. No se podrán atraer, como demanda el país, capitales frescos. Y con nuevos inversionistas más plazas de empleos. Si queremos apostar al desarrollo, el Estado debe trabajar en borrar las palabras contrabando y subvaluación del lenguaje aduanero dominicano.