Sábado, 25 de mayo, 2019 | 3:24 pm

Todavía Dios hace milagros



Abrir el mar Rojo para que el pueblo de Israel lo atravesara en seco y alimentar con “maná que caía del cielo” a un numeroso pueblo en el desierto, son algunos de los milagros atribuidos a Dios en la Biblia que suelen recordarse con facilidad por su espectacularidad.

Esos están descritos en el Antiguo Testamento del libro sagrado del cristianismo, mientras que del Nuevo, entre muchos otros, se habla de la transformación del agua en vino por parte de Jesucristo, hijo de Dios, en una fiesta de bodas, la resucitación de Lázaro luego de cuatro día de muerto, y la del mismo Jesús. Pero ¿qué hace Dios hoy? ¿Aún existen los milagros?

La respuesta es evidente para los cristianos y creyentes, y se trata de un rotundo “sí”. Dios sigue haciendo milagros todos los días y los hace tan trascendentales como los menciona la Biblia.

Yo misma los experimenté seis años atrás, cuando me desahuciaron en tres hospitales del país y Estados Unidos por una enfermedad de la médula ósea por la que me auguraron, en última instancia, dos semanas de vida.

Dios escuchó mi súplica, la de mi familia y allegados, cambiando ese pronóstico solo por su amor y misericordia. No tengo la menor duda de que lo hizo Dios.

Sin embargo, aun existen dudas y negación por parte de los que no creen en Dios. ¿A qué se debe? A la falta de fe.
¿Cómo puede una persona experimentar el favor de Dios si no cree que él lo pueda hacer?

Dios está dispuesto a obrar en su situación, pero si no cree, será muy difícil que algo sobrenatural suceda por intervención divina. Ni siquiera Jesús pudo hacer muchos milagros en su pueblo, Nazaret, porque la gente no creía en él (Marcos 6:5).

Aun así él nos anima y asegura que “todo cuanto pidamos con fe en la oración, lo recibiremos (Mateo 21: 21-22).

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