DILI.- Timor Oriental realizó este sábado una elección presidencial sin problemas, mostrando la capacidad de esta joven democracia de asegurar su propia paz, en momentos en que los Cascos Azules preparan su retirada del país.
"No ha habido violencia", destacó con una enorme sonrisa el presidente José Ramos Horta, que disputa un segundo mandato, después de depositado su voto.
"Es realmente una buena noticia para el país", insistió el jefe de Estado, de 62 años, en referencia a la violencia que marcó las elecciones presidenciales de 2007. El propio Ramos Horta quedó al borde de la muerte a causa de un atentado a balazos un año más tarde.
Se trata apenas de la segunda elección presidencial de un país con poco menos de 10 años de existencia, y la primera a ser supervisada por las propias fuerzas timorenses, a las que la ONU les ha repasado la responsabilidad por la seguridad.
El millar de Cascos Azules de la ONU que aún se encuentran en el país deberán abandonar este diminuto país del sudeste asiático durante este año.
La ONU intervino en Timor Oriental en 1999 para poner fin a 24 años de ocupación por parte de Indonesia, país que invadió el territorio apenas tres días después que éste declaró su independencia de Portugal. La ocupación indonesia diezmó más de un cuarto de la población timorense.
En 2002, Timor Oriental declaró formalmente su independencia y se convirtió en la más joven democracia del mundo.
"Tenemos la obligación de votar porque estamos en una democracia", dijo con entusiasmo Sidonia Pereira, un empleado público que se presentó con su esposa y su hijo para votar en una pequeña escuela convertida en centro de votación en la aldea de Balibar, perdida en las colinas que rodean la capital, Dili.
Personas descalzas, jóvenes madres con bebés o hasta mujeres de edad a quienes era necesario ayudar depositaron sus votos en las urnas de plástico azul ofrecidas por la ONU, antes de retirarse de la escuela con los dedos coloreados por tinta indeleble para evitar el fraude.
Cerca de 620.000 electores fueron convocados para unas elecciones que deben marcar la permanencia de Ramos Horta en el poder.
El Premio Nobel de la Paz se enfrentó en los comicios a 11 candidatos, incluyendo a la amiga de un rebelde que intentó asesinarlo, un ex guerrillero al que la ONU desea procesar, y un ex ministro condenado por homicidio.
Ningún número sobre la participación ha sido difundido, por los responsables electorales, quienes indicaron que los resultados serán conocidos en los próximos días.
Una segunda vuelta será organizado, probablemente en abril, en caso de que ninguno de los candidatos consiga la mayoría absoluta, antes de las elecciones legislativas previstas para junio.
"No habrá segundo turno. Estoy convencido de que ganaré este sábado", dijo el general Taur Matan Ruak, ex jefe de las Fuerzas Armadas y uno de los más serios adversarios de Ramos Horta.
El general "TMR", como es llamado, es candidato por el CNRT, partido de centro izquierda actualmente en el poder y que había apoyado a Ramos Horta en la elección presidencial de 2007.
Sin este apoyo, Ramos Horta podría encontrar dificultades para repetir su triunfo: ícono de la lucha por la independencia, había sido elegido en la segunda vuelta con el 69% de los votos ante Francisco Guterres, líder del Fretilin (de izquierda, primera fuerza de la oposición).
"Lu Olo" Guterres volvió a ser candidato en esta oportunidad y realizó una campaña centrada en la lucha contra la pobreza que afecta a la mitad del 1,1 millón de timorenses.
El país, que ocupa la mitad de una isla en el extremo Este del archipiélago indonesio, espera salir de la miseria gracias a sus recursos de hidrocarburos, que cubren el 90% de las necesidades del Estado.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Timor Oriental es el "país más dependiente del petróleo en todo el mundo".