Tiempo de gobernar
Los dominicanos apenas estamos concluyendo un proceso electoral cuando ya suenan los tambores de otra campaña electoral.
Quienes tienen bajo su responsabilidad dirigir instituciones públicas deben dedicarle tiempo a llevar a cabo la misión que les ha sido encomendada por delegación directa del pueblo (posiciones electivas) o de manera indirecta (nombramiento, designación o escogencia).
Ante la oposición se puede ser más flexible con relación al tiempo que dedican a las campañas políticas, pero los funcionarios con el cargo asumen ciertos deberes que les debieran limitar el tiempo que dedican a esos menesteres.
La oposición arrancó su campaña con miras a las elecciones presidenciales de 2010 a pocas horas de haber concluido el proceso de votación de los comicios del pasado 16 de mayo.
Litorales oficialistas hicieron lo propio, pero agregando el elemento reeleccionista frente a una Constitución que establece una prohibición de optar por dos períodos consecutivos.
Las discusiones que esos grupos ahora han impuesto consiste en si esa prohibición se le aplica al actual Mandatario o si es para quien agote un período bajo esta Constitución promulgada el 26 de enero pasado.
Muchos funcionarios están gastando demasiado tiempo y esfuerzo (y esperamos que sólo haya sido eso) en poner sobre el tapete un tema que el mismo Ministro de la Presidencia ha considerado extemporáneo.
Los intentos reeleccionistas siempre han sido traumáticos, polémicos y han dividido al país. Ahora se necesita sosiego para enfrentar situaciones complicadas y peligros que acechan.
Una discusión sobre el tema impedirá que los diferentes sectores se unifiquen para enfrentar problemas como el eléctrico, la delincuencia y el narcotráfico, para sólo citar algunos. Los tiempos mandan que quienes tienen responsabilidades de Estado se dediquen a gobernar y dejen las alharacas para otro momento.