Terremoto en Colombia dificulta acceso a servicios de salud sexual y reproductiva

  • La emergencia ha generado obstáculos para mantener la atención prenatal, distribuir anticonceptivos, tratar infecciones de transmisión sexual y garantizar insumos de higiene menstrual en las comunidades afectadas.

Terremoto en Colombia dificulta acceso a servicios de salud sexual y reproductiva/Fuente externa
Terremoto en Colombia dificulta acceso a servicios de salud sexual y reproductiva/Fuente externa

Las consecuencias del terremoto que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto van más allá de las pérdidas humanas, las viviendas destruidas y los daños en las vías. La emergencia también está afectando servicios de salud que pueden quedar relegados mientras los esfuerzos se concentran en atender las necesidades más inmediatas.

Entre ellos se encuentra la salud sexual y reproductiva, cuya atención enfrenta dificultades en algunos de los territorios impactados por el sismo.

De acuerdo con el reporte del 29 de agosto de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), 452.782 personas resultaron afectadas en 16 departamentos, mientras que 331 fallecieron y 4.497 resultaron heridas.

En este escenario, especialistas y organizaciones que trabajan en las comunidades advierten sobre dificultades para garantizar controles prenatales, anticonceptivos, tratamientos para personas con VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS), así como atención a víctimas de violencia sexual.

Jovana Ocampo, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana e investigadora en salud pública, explicó que las consecuencias de la interrupción de estos servicios pueden manifestarse incluso semanas o meses después de una catástrofe.

La especialista señaló que entre las principales necesidades se encuentran “los controles prenatales, y la atención a gestantes de alto riesgo, el acceso a anticonceptivos, los tratamientos para VIH y otras infecciones de transmisión sexual y la atención integral a víctimas de violencia sexual”.

Embarazadas y pacientes con VIH entre los grupos prioritarios

Uno de los desafíos después de una emergencia de esta magnitud es identificar a las personas que requieren tratamientos o seguimiento médico continuo.

En el caso de las embarazadas, Ocampo plantea la necesidad de determinar cuántas se encuentran en las comunidades afectadas, principalmente en aquellas de difícil acceso, para mantener los controles prenatales y prestar especial atención a los embarazos de alto riesgo.

Las personas que viven con VIH representan otro grupo que requiere seguimiento, debido a la importancia de mantener la continuidad de sus tratamientos pese a los problemas de movilidad y abastecimiento provocados por el terremoto.

A esto se suma la atención a víctimas de violencia sexual y de violencia basada en género, especialmente mujeres y menores de edad.

La especialista considera necesario que la respuesta humanitaria incorpore estos servicios junto con la atención psicológica y la protección de las personas afectadas.

Las necesidades tampoco se limitan a las mujeres. Los hombres requieren acceso a diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual, además de una mayor participación en los programas de planificación familiar.

Daños complican la llegada de medicamentos e insumos

Los problemas de infraestructura están dificultando la respuesta de organizaciones que ofrecen servicios de salud sexual y reproductiva.

La Fundación Oriéntame, que trabaja en diferentes zonas de Colombia, reportó afectaciones en una de sus sedes localizada en Dosquebradas, Risaralda.

Aunque el consultorio sufrió daños internos menores, las condiciones de las edificaciones cercanas obligaron a suspender temporalmente la atención presencial.

Ante esta situación, la organización recurrió a la telemedicina y comenzó a coordinar jornadas con organizaciones comunitarias, además de recolectar kits de higiene y productos destinados a la salud menstrual.

Sin embargo, los problemas de comunicación, los daños en carreteras y la saturación de los servicios de transporte han dificultado la distribución de medicamentos y otros suministros.

Las necesidades varían dependiendo de cada territorio. En Dosquebradas se han identificado requerimientos relacionados con pruebas para detectar ITS y atención frente a la violencia basada en género.

En Chocó se necesitan productos para la gestión menstrual, mientras que en Buenaventura también se han solicitado anticonceptivos.

La situación adquiere particular importancia en los albergues habilitados para las personas que perdieron sus viviendas, debido a la limitada privacidad y, en algunos casos, las dificultades para acceder a baños y agua.

Anticonceptivos y preservativos entre las necesidades

Entre los insumos requeridos también figuran preservativos y diferentes métodos anticonceptivos.

Las organizaciones consideran importante mantener alternativas de planificación familiar, incluyendo anticonceptivos de larga duración para poblaciones que pueden enfrentar mayores dificultades para acceder al sistema sanitario.

La emergencia también ha generado demanda de productos para la higiene menstrual y de anticoncepción de emergencia.

Entre las prioridades identificadas para las próximas etapas de atención se encuentran la prevención y detección de ITS, la planificación familiar, la gestión menstrual, el acompañamiento psicosocial y la continuidad de otros servicios de salud reproductiva.

Recuperar completamente estas atenciones podría tomar varios meses debido a que el problema no se limita a conseguir medicamentos e insumos. La reconstrucción de la infraestructura sanitaria y el restablecimiento de las vías y servicios necesarios para hacer llegar la asistencia también forman parte del desafío.

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Agencias