Tener un partido

A Juan Bosch se le oía decir, con su estilo llano y hasta pedagógico, que una cosa es soplar y otra hacer botellas. Lo mismo que puede decir en la calle, o en el mercado, una persona llana cuando afirma que “con la boca es un mamey”, con la intención de dejar sentado que hablar es fácil, pero hacer no siempre lo es.

Pues viene a ser que ambos asertos pueden ser usados para resumir las advertencias de la Junta Central Electoral acerca de lo que se necesita para formar un partido político y pedir que sea reconocido oficialmente. Con recoger firmas no es suficiente, ha dicho el órgano electoral.

Y está bien que haya hecho la observación con bastante anticipación, para que cualquiera interesado en tener un partido político con la vista puesta en los procesos que se avecinan, con elecciones del nivel municipal en febrero y de los niveles presidencial y del Congreso Nacional en mayo, se acoja a la realidad.

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