Temores justificados y riesgos buscados
El Estado dominicano está en la obligación de darle toda la protección posible a Sobeida Félix Morel, como lo debe hacer con todos los internos del sistema penitenciario.
No hay dudas de que corre más riesgo que un reo ordinario, pues cuando ella misma decidió vincularse a un criminal del nivel de José David Figueroa Agosto estaba entrando a un mundo de alto riesgo.
Su decisión, y no la de nadie más, la metió en un mundo de naturaleza violenta donde la vida humana vale muy poco.
Si tiene algunos temores, entendemos que son fundados, pues su propio compañero fue condenado a 209 años por secuestrar, torturar y asesinar (descuartizando) a un miembro de su banda al que le atribuían haber perdido 100 kilos de cocaína.
También a su propio compañero se le atribuye haber contratado un grupo de sicarios para eliminar a siete personas, logrando matar a cuatro de ellas y a otras dos que estaban cerca de uno de sus objetivos.
Así es ese mundo del crimen organizado, y de manera muy especial el del narcotráfico.
Evidentemente, tiene motivos para tener temores, pues el mundo al que ella se vinculó calla testigos matando, por tal motivo el Estado debe hacer lo que sea necesario para evitar que eso ocurra en cualquier caso, incluyendo el de Sobeida Félix Morel.
Los temores de ella deben servir para que otros se vean en ese espejo y sepan lo que se esconde detrás del glamour que compra el dinero ensangrentado que produce ese mismo dinero.