Te lo juro Joaquín Basanta, este abril no me lo pierdo, ni loco…

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Se detuvo abril
Y el tiempo en el jardín
Podría morir así

Se detuvo abril
El cielo rojo y gris
Desangrándose la tempestad

(Canción interpretada por Ana Belén de álbum «Ana «. 1979.

autores: Juan Carlos Calderón & Víctor Manuel …)

A: Canek Denis y Bartolomé Pujals, por las nuevas generaciones…

A los 56 de años de la ignominia, las voces de Abelardo Vicioso, y René del Risco Bermúdez, siguen retumbando en orejas largas de historia.

En cada uno de sus poemas, está la memoria que algunos sienten perdida y que muchos otros recuerdan aún, como su mayor momento de gloria y lealtad, a un pueblo amoroso y muy alto en sus valores de auto dignidad.

Este abril no me lo pierdo ni loco, te lo juro Joaquín Basanta, pero ni loco.

Abril viene rojo, se desangra en cada recuerdo, en cada gringo disparando de los molinos, en cada foto de desborde popular, tú que con tus palabras pudiste describir mejor que muchos, lo que había sucedido, pusiste en tú mochila otro pueblo más, para amar sus hazañas y elogiarlas cada día, con rigor y entusiasmo hasta el cansancio, cada tarde en la casa que miraba mar entre los arbustos.

Esa misma tarde, hiciste quedar muy mal al petit Regis Debray hoy de 80 años, cuando en el dialogo de las América con Salvador Allende, se olvidaron que una pequeña isla invadida, había cubierto e impedido otras invasiones en el cono sur, la omisión estratégica la hacía Allende cuando decía » Materialmente no nos van intervenir «, el petit Regis periodista no hizo el referente del porqué de esa razón: habían invadido Santo Domingo, República Dominicana, en 1965. Obviamente el fondo era el mismo: barrieron con Chile y Allende con la misma saña que en Santo Domingo, 1965.

Abelardo Vicioso en su Canto a Santo Domingo Vertical, con voz de sentencia salmódica dice:

«Santo Domingo tiene más ganas de morirse que de verse a tus plantas.

Y si violas sus calles combatientes y puras

La tendrás en cenizas, pero nunca entregada.

En medio del silencio de la ciudad Hundida

Gritarán los escombros.

¡Yanqui, vuelve a tu casa »

Este verso no es un chiste pendejo, refleja la voluntad de un momento de la historia dominicana, esculpe  el asombro de las calles, los tanques llenos de gente común, la felicidad con las armas en las manos y la vigilancia en alto, pero sobre todo: la intención suprema de un pueblo de decidir su destino a tiro limpio, ante asesinos de fuera y de dentro, generales ladrones ( no muy lejos de los hoy ) y vende patria que en su miedo de pantalones amarillos detrás, tuvieron que llamar a la soldadesca extranjera, para poder seguir teniendo el poder y el abuso con la sangre de los otros o como dice  Piero Gleijeses, trabajar para hacer » la esperanza desgarrada «…

No es verdad que el pasado está pisado, nuestro presente a 56 años de todo aquello, nos obliga a no olvidar lo que este pueblo dominicano le enseño al mundo: que era valiente, que podía cambiar el destino de su historia…

Aquella alegría de las armas, la disposición a morir con » Los muchachos «, (así se llamaban a los constitucionalistas en el país entero, luego a los Palmeros en 1972), aquellos combatientes populares que inundaron las calles de la vieja ciudad, que tanto amamos, de la vieja ciudad que ha sido nuestra y que solo desde lejos la bota extranjera apenas soñó con pisar…

El vientre de Manuela Aristy alumbraría esa carita que sale detrás de Caamaño, cuando dice discurso en el altar patria, Amaury German Aristy, entonces no sabía lo que le esperaba «, Con el ejemplo «, diría Víctor Víctor..

Nada de esto es invento, nadie podrá cambiar ya esa historia, no escribo para los nuevos millonarios de la vergüenza y el estiércol, ellos son los que quieren cambiar esta historia, ya no les interesa, llegaron a donde iban y con las manos y la conciencia manchada, su mentor hoy (Juan Bosch), es un simple pretexto de falsa moral ridícula, las verdades ya se saben…

Por eso, Joaquín Basanta, este abril no me lo pierdo ni loco, para nada. Abril sigue rojo, pero muy rojo.

Abril viene demasiado rojo, pero muy rojo y no pienso escribir sobre ilusiones rotas, sé que la tierra sigue húmeda dispuesta, pero en este abril, detenido y delicado, no pienso olvidar tampoco, a todos mis muertos, ni a Jacques Viaud Renaud, que, sin presentir su muerte despedazada, ya escribía sobre la permanencia del llanto, como algo de mármol frio, inevitable. Los hermanos Núñez Castillo, el juego trágico que deja una familia enlutada, el acíbar familiar en el recuerdo de cada aniversario de guerra e invasión.

Alfredito Cordero y su bestia de calibre 50, retumbando su voz en toda ciudad nueva, pecho abierto ante la vida en un hilo, y un sudor de patria te aguanto hasta los cojones.

La memoria no es un ente pasivo, su reflexión obliga a construir mejor futuro…

Curaremos dolores y heridas, cuando la gente de nuevas generaciones, se encuentren y empujen hacia lo mejor de la historia, será cuestión, según León Tolstoi de que juntos hagan ese puente de luz y brío.

Seguir adelante, sangre nueva como escudo ante la barbarie y el cretinismo oficial, no importa el partido que esté el poder, porque en el fondo René del Risco Bermúdez, tenía razón, estaba más claro que clarinete, según lo que escribía en su poema » Oye Patria «, de 1968:

Por eso, patria, se me hace a veces

que tú, que tienes carne y hueso,

que estas cansada de que te repartan

entre latifundistas y usureros,

vas a salir un día con tu rostro

más plebe, más grave, más paupérrimo,

para decir entonces solamente,

” ¡señores, ya está bueno!        ”…

​Por todas estas razones y una sonora alegría de tambora en el corazón, te recuerdo Joaquín Basanta: que este abril, no me lo pierdo ni loco, que sepa Sabina, que nadie, pero nadie, podrá robarnos el mes de abril y que este abril, este abril, Joaquín Basanta, no me lo pierdo ni loco, pero ni loco.

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