Te animo
Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.
Y oyendo que era Jesús Nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más. ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.
Él, entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Marcos 1:47-52
Nadie sabe cómo uno podría reacciona en una situación de mucha necesidad.
Un mendigo ciego llamado Bartimeo daba voces a Jesús, no podía ver, solamente el sentido más desarrollado que él tenía era el de sus oídos, lo llevaría a tomar una decisión y fue de llamar a Jesús.
Y clamó, pero lo mandaba a callar. Pero él seguía clamando. No se desanimó, hasta que Jesús lo escuchó, y mandó a llamarle diciéndole ten ánimo, ven con confianza, acércate, como diciéndole: todos los que viene na mí, no los echo fuera.
Bartimeo respondido inmediatamente, se puso en pie de un salto, dejó su capa, esto era lo único que lo protegía de clima.
Y vino a Jesús, esta era la oportunidad de su vida, tenía que aprovecharla. El maestro le pregunta con voz sutil, de amor, ¿qué quieres que te haga? Bartimeo responde: Maestro, que recobre la vista. Vino el milagro, comenzó a ver. La curación y su salvación de este hombre vinieron por su persistencia y su fe en Jesús.
Acércate a Jesús, encontrarás una repuesta de amor y perdón en tu vida.