Supervivencia de los países de ingresos medios y la trampa en medio de las guerras

Tomás D. Guzmán Hernández
Tomás D. Guzmán Hernández

El buen desempeño de la economía dominicana durante el primer semestre de 2026 merece ser destacado, particularmente porque se produce en un escenario internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, elevados costos energéticos, incertidumbre comercial y condiciones financieras que continúan condicionando el crecimiento de las economías emergentes.

La economía dominicana acumuló un crecimiento promedio de 4.5 % durante enero-julio de 2026, de acuerdo con el Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Solamente en julio, el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró una expansión interanual de 4.6 %. El resultado de los primeros siete meses estuvo impulsado principalmente por la construcción, las zonas francas, la manufactura local, la minería y diversos servicios. (Banco Central de la República Dominicana)

Este comportamiento confirma la capacidad de recuperación que ha mostrado la República Dominicana frente a los choques externos. Después de la fuerte contracción provocada por la pandemia en 2020, el país experimentó una vigorosa recuperación en 2021 y posteriormente logró mantener tasas de expansión relativamente elevadas, aunque con una desaceleración importante en 2023 y 2025.

El IMAE como termómetro de la economía

El IMAE constituye uno de los principales indicadores de seguimiento de la economía dominicana. Su importancia radica en que permite observar con mayor frecuencia la evolución de la actividad productiva, antes de disponer de las cifras definitivas del producto interno bruto.

La trayectoria de los últimos años demuestra tres etapas claramente diferenciadas: el desplome de 2020 por la pandemia; la recuperación extraordinaria de 2021-2022; y una segunda etapa de normalización, con crecimiento moderado en 2023, fuerte recuperación en 2024, desaceleración en 2025 y nueva aceleración durante 2026.

Cuadro 1. República Dominicana: evolución de la actividad económica, 2020-2026

AñoVariación anual del IMAE/PIB real (%)Situación económica
2020-6.7Contracción por COVID-19
202112.3Fuerte recuperación
20225.2 aprox.Normalización y expansión
20232.2-2.4Desaceleración
20245.0Recuperación vigorosa
20252.1Desaceleración
20264.5Enero-julio; recuperación en curso

Fuente: Banco Central de la República Dominicana. Para 2026 se utiliza el acumulado enero-julio y, por tanto, no constituye todavía una tasa anual. El BCRD reporta un crecimiento del PIB de 2.1 % en 2025 y 5.0 % en 2024. (Banco Central de la República Dominicana)

El año 2020 representa el punto más negativo de la serie. El PIB real y el IMAE registraron una contracción de 6.7 %, como consecuencia del cierre de actividades productivas y de la paralización de sectores fundamentales como turismo, comercio, transporte y construcción. En abril de ese año el IMAE llegó a caer 29.8 % interanual, antes de iniciar una recuperación progresiva. (Banco Central)

En 2021 se produjo el rebote más importante de la serie, con un crecimiento de 12.3 %, favorecido por la reapertura económica, la vacunación, los estímulos monetarios y fiscales y la recuperación de la demanda internacional. (Banco Central)

Durante 2022, la expansión se acercó nuevamente al ritmo potencial de la economía. El IMAE acumulaba 5.2 % a octubre y el año terminó alrededor del 5 %, consolidando la normalización posterior a la pandemia. (Teleradio América)

El año 2023 representó una interrupción de ese ritmo. La economía creció apenas alrededor de 2.2-2.4 %, dependiendo de la serie y de la revisión estadística utilizada. Sin embargo, sectores como hoteles, bares y restaurantes, salud y servicios financieros conservaron un importante dinamismo. El BCRD reportó posteriormente un crecimiento del PIB real de 2.2 % para 2023. (Banco Central de la República Dominicana)

En 2024 se produjo una recuperación hasta alcanzar 5.0 %, mientras que en 2025 el crecimiento volvió a moderarse a 2.1 %. El comportamiento de 2025 estuvo asociado, entre otros factores, a condiciones financieras menos expansivas y a la incertidumbre internacional. (Banco Central de la República Dominicana)

La situación cambia nuevamente en 2026. Durante junio el IMAE aumentó 6.4 % interanual y el promedio abril-junio alcanzó 5.0 %. Al cierre de julio, el acumulado enero-julio llegó a 4.5 %. (Banco Central de la República Dominicana)

¿Qué sectores están sosteniendo el crecimiento?

El comportamiento de 2026 no descansa exclusivamente sobre una actividad. La construcción ha adquirido un papel particularmente importante, mientras las zonas francas continúan beneficiándose de la integración comercial y de la reorganización de las cadenas internacionales de suministro.

En julio, la construcción creció 8.1 %, las zonas francas 5.5 %, la manufactura local 3.7 % y la agropecuaria 1.9 %. Dentro de los servicios destacaron los financieros, con 8.4 %, enseñanza, con 8.0 %, hoteles, bares y restaurantes, con 5.6 %, y transporte y almacenamiento, con 5.2 %. (Banco Central de la República Dominicana)

Este resultado tiene una importancia especial porque la economía dominicana se ha transformado durante las últimas décadas. Ya no depende exclusivamente de la agricultura o de unas pocas actividades industriales. Turismo, zonas francas, servicios financieros, construcción, comunicaciones, comercio, transporte, minería y remesas forman parte de una estructura productiva mucho más diversificada.

La integración a los mercados internacionales se ha acelerado después de 2020. El país ha logrado aprovechar su ubicación geográfica, el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Centroamérica, la conectividad logística, el turismo y las oportunidades de nearshoring.

Una economía de ingresos medios con aspiraciones de mayor convergencia

La República Dominicana es clasificada por el Banco Mundial como una economía de ingreso mediano alto (upper middle income). (DataBank)

Esta clasificación, sin embargo, no debe interpretarse como un punto de llegada. El verdadero desafío consiste en lograr que el aumento del ingreso nacional se transforme en mayor productividad, mejores salarios reales, mayor calidad de los servicios públicos y una reducción sostenible de las desigualdades.

El ingreso por habitante de la República Dominicana ha aumentado considerablemente. El Banco Mundial registra un PIB per cápita corriente de aproximadamente US$11,059 en 2025, frente a unos US$7,135 en 2020. Medido por paridad de poder adquisitivo, el avance también ha sido considerable. (DataBank)

Esto coloca al país en una posición relativamente favorable dentro de América Latina, aunque todavía existe una distancia importante respecto de las economías de mayor ingreso de la región.

República Dominicana frente a América Latina

La comparación regional resulta especialmente útil porque permite determinar si el crecimiento dominicano es excepcional o simplemente forma parte de la recuperación general de América Latina.

Las proyecciones del Banco Mundial para 2026 colocan a la República Dominicana con un crecimiento de 3.6 %, por encima de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú, aunque por debajo de Paraguay, Guyana y algunos países con circunstancias particulares. (The World Bank)

Cuadro 2. América Latina: crecimiento del PIB, 2025 y proyección 2026

País2025 (%)2026 (%)
Guyana15.416.3
Paraguay6.64.4
Panamá4.43.9
Guatemala4.23.7
República Dominicana2.13.6
Costa Rica4.63.5
Honduras3.83.4
Nicaragua4.93.4
El Salvador3.93.2
Ecuador3.72.5
Perú3.42.7
Colombia2.62.3
Chile2.52.1
Brasil2.31.9
México0.61.3

Fuente: Banco Mundial, Global Economic Prospects, junio de 2026. Las cifras de 2025 son estimaciones y las de 2026 corresponden a proyecciones. (The World Bank)

La comparación revela una característica importante: República Dominicana no es la economía de mayor crecimiento de la región, pero mantiene una posición competitiva entre las economías latinoamericanas de mayor dinamismo. Además, el resultado observado por el BCRD durante enero-julio de 2026, de 4.5 %, supera la proyección anual de 3.6 % elaborada por el Banco Mundial en junio, aunque todavía es prematuro convertir esa diferencia en una previsión definitiva para todo el año. (Banco Central de la República Dominicana)

El Fondo Monetario Internacional, en su World Economic Outlook de abril de 2026, proyectaba para República Dominicana un crecimiento de 3.7 % durante 2026, mientras situaba a Guatemala en 3.9 %, Costa Rica en 3.6 %, El Salvador en 3.3 %, Honduras en 3.3 %, Ecuador en 2.5 %, Colombia en 2.3 %, Chile en 2.4 % y Brasil en 1.9 %. (IMF)

Las diferencias entre organismos son normales y responden a la fecha de corte de las bases de información. En el caso dominicano, los datos efectivos del BCRD publicados posteriormente muestran una aceleración de la actividad durante el segundo trimestre y julio.

Las cinco condiciones para superar la trampa del ingreso medio

El salto de una economía de ingresos medios hacia niveles superiores de desarrollo no depende exclusivamente de crecer durante uno o dos años. Requiere mantener durante décadas una combinación de estabilidad, productividad, inversión, innovación e instituciones eficaces.

La literatura sobre los episodios de crecimiento sostenido ha demostrado que los países que lograron una rápida convergencia combinaron estabilidad macroeconómica, altas tasas de inversión, orientación exportadora, acumulación de capital humano y políticas públicas capaces de generar confianza.

Para República Dominicana, cinco áreas resultan particularmente importantes.

1. Administración pública

El primer requisito es contar con liderazgo y gestión pública de calidad.

Esto implica establecer planes nacionales con objetivos medibles, indicadores de desempeño y mecanismos de evaluación. El crecimiento económico necesita instituciones que permitan al sector privado anticipar las reglas del juego y tomar decisiones de inversión a largo plazo.

También es necesario fortalecer la calidad del gasto público. No basta con aumentar el presupuesto: la prioridad debe ser obtener mayor productividad por cada peso gastado.

2. Estabilidad macroeconómica y finanzas públicas

La estabilidad monetaria y fiscal constituye una de las mayores fortalezas acumuladas por República Dominicana.

Una inflación relativamente controlada, un sistema financiero estable, reservas internacionales elevadas y una política monetaria con capacidad de respuesta proporcionan amortiguadores frente a los choques externos.

En julio de 2026, la inflación interanual se situó en 5.47 %, mientras que la inflación subyacente alcanzó 4.96 %. La tasa de política monetaria permanecía en 5.25 % en agosto. (Banco Central de la República Dominicana)

El reto es preservar esa estabilidad sin sacrificar el crecimiento. Las finanzas públicas deben mantener una trayectoria sostenible y, simultáneamente, crear espacio para invertir en infraestructura, educación, salud, seguridad y transformación tecnológica.

3. Productividad y competitividad

El crecimiento sostenido depende, finalmente, de cuánto puede producir cada trabajador y de la eficiencia con que se utilizan el capital, la tecnología y los recursos naturales.

República Dominicana ha avanzado considerablemente en turismo, zonas francas, construcción, servicios y logística. El próximo salto debe provenir de una mayor productividad.

Esto exige reducir costos logísticos, mejorar la educación técnica, digitalizar empresas, ampliar la innovación y facilitar el acceso de las pequeñas y medianas empresas al crédito y a los mercados internacionales.

4. Sector externo y conocimiento

La apertura internacional es una de las principales ventajas comparativas dominicanas.

La economía necesita continuar aprovechando la demanda mundial y convertir la inversión extranjera en transferencia de conocimiento, tecnología, capacitación y creación de proveedores locales.

Las zonas francas constituyen un ejemplo de cómo una economía pequeña puede integrarse en cadenas productivas internacionales. El desafío consiste ahora en aumentar el contenido tecnológico y el valor agregado de las exportaciones.

El turismo, por su parte, continúa siendo un importante generador de divisas, empleo y actividad económica. Pero la estrategia de largo plazo debe evitar una dependencia excesiva de cualquier sector individual.

5. Ahorro e inversión

Ningún país consigue sostener durante décadas tasas elevadas de crecimiento sin aumentar su inversión.

La República Dominicana necesita incrementar el ahorro nacional y canalizarlo hacia inversiones productivas. Esto incluye infraestructura física, energía, agua, transporte, vivienda, tecnología, educación y capital humano.

El objetivo no debe ser solamente aumentar la inversión pública, sino crear las condiciones para que el sector privado amplíe la inversión productiva de largo plazo.

La amenaza de la trampa del ingreso medio

El concepto de trampa del ingreso medio describe la dificultad que enfrentan algunas economías que, después de alcanzar un nivel intermedio de desarrollo, pierden dinamismo y no consiguen avanzar hacia economías de altos ingresos.

La primera etapa del desarrollo suele apoyarse en mano de obra relativamente barata, inversión extranjera, explotación de recursos, turismo o ventajas de costos. Pero llega un momento en que esas ventajas dejan de ser suficientes.

Los salarios aumentan, la competencia internacional se intensifica y los países necesitan producir bienes y servicios de mayor productividad y contenido tecnológico.

Ese es precisamente el desafío dominicano.

El país ha logrado avanzar desde una economía predominantemente agrícola hacia una economía de servicios, turismo, manufactura, minería, construcción y actividades internacionales. La próxima etapa exige transformar esa diversificación en productividad y conocimiento.

Las crisis internacionales y la resiliencia

Las fluctuaciones de los mercados financieros internacionales se encuentran cada vez más correlacionadas. Las decisiones de los grandes bancos centrales afectan las tasas de interés, los tipos de cambio, los flujos de capital y el costo del financiamiento de las economías emergentes.

Por ello, las crisis internacionales pueden trasladarse rápidamente hacia la economía real.

Un aumento del petróleo encarece el transporte y la producción; una depreciación de las monedas puede aumentar la inflación; tasas internacionales elevadas pueden encarecer el financiamiento; y una reducción de la demanda mundial puede afectar exportaciones, turismo y zonas francas.

El Fondo Monetario Internacional advierte que las nuevas tensiones geopolíticas constituyen un riesgo particularmente importante para las economías emergentes y en desarrollo, debido al aumento de los precios de las materias primas, la inflación y el endurecimiento de las condiciones financieras. (IMF)

La República Dominicana, como importadora neta de combustibles, es particularmente sensible a los shocks petroleros. Sin embargo, su estructura productiva diversificada y sus elevados ingresos provenientes del turismo, las remesas, las exportaciones y la inversión extranjera le proporcionan mecanismos de amortiguación.

Crecer no es suficiente

El desafío de República Dominicana ya no consiste únicamente en alcanzar el 5 % de crecimiento del PIB.

Crecer es indispensable, pero no suficiente.

El verdadero objetivo debe ser conseguir que cada punto porcentual de crecimiento produzca más empleos formales, mayores salarios reales, mayor productividad, mejores servicios públicos y una distribución más equilibrada de las oportunidades.

La experiencia internacional demuestra que algunos países consiguieron crecer rápidamente durante determinados períodos, pero posteriormente se estancaron porque no lograron transformar el crecimiento cuantitativo en productividad.

La República Dominicana debe evitar ese destino.

El país tiene una ventaja que no debe desperdiciar: durante las últimas décadas ha conseguido construir una economía relativamente diversificada, integrada internacionalmente y con capacidad de recuperación ante las crisis.

El siguiente paso es convertir esa resiliencia en desarrollo sostenido.

Conclusiones

La economía dominicana ha demostrado una capacidad de resistencia considerable frente a las crisis internacionales. La caída de 6.7 % en 2020 fue seguida por un extraordinario crecimiento de 12.3 % en 2021 y por tasas cercanas al potencial durante buena parte del período posterior.

La desaceleración de 2023 y, especialmente, el crecimiento de 2.1 % registrado en 2025, demuestran que el crecimiento no está garantizado. Sin embargo, la recuperación observada durante 2026 es una señal favorable: el IMAE creció 4.5 % acumulado entre enero y julio, con sectores como construcción, zonas francas, manufactura, minería y servicios encabezando la expansión. (Banco Central de la República Dominicana)

República Dominicana pertenece actualmente al grupo de economías de ingresos medianos altos. Su PIB per cápita se ha incrementado de manera significativa y su economía presenta una estructura productiva más diversificada que décadas atrás. (DataBank)

No obstante, la condición de economía de ingresos medios altos no garantiza el tránsito hacia una economía desarrollada. El peligro consiste en quedar atrapada en un nivel intermedio, donde los salarios ya no permiten competir por bajos costos y la productividad todavía no alcanza los niveles necesarios para competir por innovación y tecnología.

Para evitarlo, el país necesita mantener la estabilidad macroeconómica, elevar la productividad, aumentar el ahorro y la inversión, mejorar la educación y la formación técnica, fortalecer las instituciones, profundizar la apertura comercial y aprovechar las oportunidades que ofrecen el nearshoring, las nuevas tecnologías y la reorganización de las cadenas mundiales de producción.

La experiencia posterior a la pandemia ofrece una enseñanza fundamental: las economías que sobreviven mejor a las crisis no son necesariamente las que tienen más recursos, sino las que poseen instituciones más fuertes, mayor capacidad de adaptación y políticas económicas capaces de responder rápidamente a los cambios.

La República Dominicana ha demostrado que puede resistir los shocks externos. El reto de la próxima década será demostrar que también puede convertir esa resistencia en mayor productividad, mejores ingresos y desarrollo económico inclusivo.

Bibliografía

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2020. Santo Domingo.

Banco Central de la República Dominicana. Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2021. Santo Domingo. (Banco Central)

Banco Central de la República Dominicana. Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2023. Santo Domingo. (Repositorio Cultural)

Banco Central de la República Dominicana. Resultados del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), 2026. Santo Domingo. (Banco Central de la República Dominicana)

Banco Mundial. World Development Indicators. Washington, D.C. (DataBank)

Banco Mundial. Global Economic Prospects, June 2026. Washington, D.C. (The World Bank)

Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook: Global Economy in the Shadow of War, abril de 2026. Washington, D.C. (IMF)

Fondo Monetario Internacional. World Economic Outlook Database / DataMapper, 2026. (IMF)

Comisión para el Crecimiento y el Desarrollo. The Growth Report: Strategies for Sustained Growth and Inclusive Development. Banco Mundial.

He utilizado 4.5 % para 2026 como crecimiento acumulado enero-julio, no como cierre anual, porque es el último dato efectivo disponible del BCRD al momento de actualizar el artículo. Esto evita presentar como resultado definitivo una cifra que todavía puede cambiar. (Banco Central de la República Dominicana)

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista, CPA, comunicador social, catedrático universitario con 25 años de experiencia en el Sector Público Centralizado, Descentralizado y el Congreso. Desempeño en áreas como: Director de Innovación y Desarrollo Productivo del MEPyD, Consultor Económico y Social del Dpto. de Comisiones Cámara de Diputados, Director Depto. Financiero del SIUBEN, Enc Administrativo y Financiero de la Oficina de Cooperación Internacional del MINERD. Director del Centro de Procesamiento de Datos del...