Superemos a los moralistas de la boca pa fuera
Resulta que hace unos días una persona dedicó unas líneas a la moral, y como si fuera poco, abordó conceptos tales como los valores y el enriquecimiento ilícito. Como siempre, las redes sociales, libres de toda sospecha, se encargaron de recordarle algunos detalles a la redactora. Aquí recordaremos unos cuantos más.
A saber:
-Después de ser parte integral del gobierno más corrupto del mundo, según organismos internacionales, se debe tener mucho cuidado al referirse al tema de la moral.
-Formando parte de una élite política que dirige un partido cuyos cabecillas exhiben fortunas que matemáticamente son imposibles de justificar, es muy cuesta arriba hablar de moral.
-Al ser beneficiaria de favoritismos, recibiendo la institución que dirigía más fondos que lo que reciben incluso ministerios como el de la mujer o instituciones tan importantes como la Guardia Fronteriza, es imprudente hablar de moral.
-Habiendo vivido la bon vivant viajando por el mundo con fondos del erario público o quién sabe de quién, se debe ser cauteloso al hablar de moral.
-Luego de construir una imagen política valiéndose de la posición pública que se ostenta, no es elegante pretender dar lecciones de moral.
-Y ostentando un cargo electivo que fue conseguido quebrando las arcas del Estado, y por consiguiente provocando que todos paguemos por ello, no es un buen aval para predicar la moral.
Pero bueno, finalmente, sí habló de algo en lo que se coincide: la necesidad de superarnos.
Y se me ocurre que podemos iniciar con una acción específica:
Superemos a los moralistas de la boca pa fuera.