Viernes, 15 de febrero, 2019 | 11:48 pm

Suicidio infantil: La depresión y los abusos llevaron a 444 menores a quitarse la vida

Razón. La baja autoestima ha incidido en las estadísticas de los últimos años. Centro. La única unidad pública del país que trata la salud mental en infantes opera con precariedades.

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SANTO DOMINGO.-La mañana del 24 de julio pasado el municipio de Cristóbal, provincia Independencia, se vistió de luto, tras perder uno de sus infantes de solo 13 años, quien se ahorcó con una soga de nailon.

Oficialmente no se conocen los motivos reales que lo llevaron al suicidio, pero residentes del campito sureño cuentan que el adolescente solicitó a su padre el pasaje para viajar hacia la capital a veranear en casa de su tía, pero este se negó. Esto encolerizó al joven, quien comenzó a proferir amenazas que nadie pudo descifrar.

“No te apures, tú verás lo que va a pasar”, fueron las últimas palabras que escucharon sus familiares antes del desenlace fatal.

Su progenitor achacó la actitud a “berrinches de muchacho”, sin imaginar que ese sería el último que haría en su vida.

Su delgado cuerpecito fue encontrado inerte en un patio donde preparan gallos para pelear, el cual el infante solía frecuentar y colaborar en el cuido de estos animales.

Hoy esta familia lamenta con agudo dolor la irreparable pérdida de un hijo.

Estadísticas mortales

Cada mes en en el pías cerca de siete menores de edad se suicidan, según estadísticas del Ministerio de Interior y Policía.

Precisa que entre 2013 y octubre de 2018 un total de 444 infantes, entre 5 y 19 años de edad, se quitaron la vida de diversas formas.

Este trágico indicador responde a múltiples factores que están asociados a abusos cometidos contra los menores, depresión, baja autoestima y, también, la acumulación de un sinnúmero de frustraciones que trastornan su estado anímico.

Así lo expresó Luis Vergés, psicólogo con más 30 años de ejercicio, tras señalar que el infante con indicios suicidas presenta patologías psicólogicas graves que a veces los mayores ignoran, ya que se tiene la falsa creencia de que es imposible que ellos puedan padecer de este tipo de afecciones.

Modalidades

La modalidad de suicidio más usada fue el ahorcamiento, con 53% de los casos, seguido del envenenamiento (29%) y arma de fuego (4%). Arma blanca, lanzamiento al vacío y otras formas de autoflagelación suman un 3%.
El año que más menores suicidados se reportaron fue 2013, con 71, y el segundo fue 2014, con 62 casos.

Los años 2015, 2016 y 2017 figuran con 48 casos cada uno. Mientras que, entre enero y octubre del año 2018 ocurrieron 45.

Las estadísticas indican que el sexo masculino prima en estos fallecimientos, con 280 decesos, equivalente al 63 por ciento de los casos.

¿Por qué afecta?

El especialista Luis Vergés indicó que los infantes no tienen la capacidad de afrontar situaciones estresantes como los adultos, ya que su desarrollo neurológico, como son las funciones analíticas, el juicio, la medición y previsión de consecuencia, no está completo, sino hasta después de los 20 años.

Añadió que como resultado de esto el infante se bloquea durante una situación de crisis aguda, lo cual puede ser un detonante para cometer el acto de suicidio.

También agregó que las nuevas modalidades que proyectan los medios de comunicación y las redes sociales, como grupos que se autoflagelan para cambiar el dolor emocional por el físico, son un marco de referencia que los niños pueden imitar.

Argumentó que en los hogares disfuncionales donde se practica el maltrato físico y verbal, se genera una condición de vulnerabilidad que aumenta el riesgo.

“Si en el seno familiar escasea la comunicación, el afecto y el acompañamiento, puede incrementar el deseo de muerte”, dijo.

El potencial suicida

Según Vergés, las características que tipifican a un potencial suicida son el aislamiento, individualismo extremo, donde lo único que importa son ellos mismos, la impaciencia, un estado de descontrol y ansiedad.

También incluye a los niños que experimentan episodios de tristeza, frustración y rabia sin causas aparentes.

Reveló que existe un fenómeno muy peligroso llamado anedonia, que es la incapacidad de sentir placer. Los infantes con esta condición no les gusta nada ni se divierten con nada.

Poseen un desinterés anormal de todo, no quieren ir a la escuela y tampoco tienen energía ni fuerza motivacional para emprender iniciativas.

Vergés advirtió que a esos niños hay que prestarles mucha atención, ya que si este estado se combina con padres maltratadores, se complica y puede convertirse en un detonante que los lleve al suicidio.

Daños colaterales

Un niño que haya vivido una experiencia cercana de suicidio puede producirle trastornos, como ansiedad, irritabilidad, alteraciones del sueño y del estado de ánimo, ya que no posee la capacidad para lidiar con el impacto de las imágenes grabadas en su memoria.

Afirmó que mientras más pequeño sea el infante mayor es el daño.

Sugirió a los padres crear una red de apoyo donde sus hijos sientan seguridad y confianza. Estar pendientes de su discurso y de los cambios de estado de ánimo anormales, y la frecuencia de los mismos.

Unidad Infanto-juvenil opera con limitaciones

Salud. El único centro público de salud mental para menores que hay en el país está operando por encima de su capacidad, ya que al mes reciben entre 100 y 150 pacientes, y solo unos 20 pueden ser ingresados por falta de espacio, según afirmó su director Luis Ortega.

Se trata de la Unidad Infanto-juvenil del hospital Santo Socorro, a donde acuden menores de edad con cuadros psicóticos graves que pueden degenerar en suicidio.

Hasta el momento, esta unidad ha tratado 592 casos desde su fundación en junio 2016, de los cuales un 22% fue diagnosticado con indicio de suicidio, 20% con depresión, 14% con trastorno psicótico, y 15% con trastorno bipolar. Por uso de drogas 3% y trastorno de desarrollo 9%.

El también psiquiatra afirmó que solo cuentan con 10 especialistas y ocho camillas, distribuidas en cuatro habitaciones, de las cuales una está inhabilitada por problemas de infraestructura.

Reveló que por esta situación la mayoría de menores que necesitan estos servicios quedan en lista de espera, debido a que los padres no tienen los recursos para costear un tratamiento psiquiátrico privado.

“Muchos de estos pacientes provienen de provincias lejanas y tienen que regresar porque no hay camas disponibles para atenderles”, reveló. Aparte de estas emergencias brindan consultas psiquiátricas externas.