Sueldos e inflación

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Frederich Bergés
Frederich E. Bergés

Con la propuesta reciente de parte de tres centrales sindicales de que se realice un aumento de sueldos de un 40 % se inicia el proceso interanual de negociación del sueldo mínimo, no del salario, con el Comité Nacional de Salarios de frente.

Las justificaciones manifestadas en la presentación de la propuesta son básicamente que debido a los estragos de la pandemia del Covid en el 2020 no se hizo ajuste y que para este año la inflación interanual acumulada alcanza más del 10 %.

La situación de los precios de la canasta básica de consumo de la familia promedio han tenido en estos últimos meses aumentos de consideración debido básicamente al alza en los precios del petróleo crudo y su transporte, así como del reabastecimiento de las líneas de producción, distribución e inventarios que se vieron mermados en esta pandemia.

Un elemento para tener en cuenta es que los sindicalistas excluyen ciertos sectores de su propuesta, conscientes de la barbarie que en nuestro país existan 16 tipos de sueldos, como si el esfuerzo laboral de unos vale más que el de otros, o si trabajar en un tipo de empresa es más valioso que en otros.

El otro es la situación deficitaria en que se encuentran las finanzas públicas, lo que impediría al mismo estado ajustar los sueldos de sus servidores en la proporción propuesta.

Un aumento de un 40 % de los sueldos mínimos en estos tiempos es algo irreal para la inmensa mayoría de las empresas. Sin dudas ello tendría también sus propios efectos sobre un aumento aun mayor de la inflación. Aunque tampoco puede seguirse mermando la capacidad adquisitiva de los empleados.

Arranca el proceso de negociación dentro del eterno conflicto entre sueldos e inflación. Esperamos la solución, esperanzados que con ella no se continúe la practica nociva de fragmentar el valor del trabajo conforme a una adecuación al tamaño, ubicación o tipo de empresa.

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