Sting, sublime  en  Altos de Chavón

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Altos de Chavón, La Romana.-La actuación de Sting fue sencillamente impresionante.

La gran estrella mundial del pop-rock volvió a cautivar a los dominicanos en un concierto a casa llena el pasado domingo en el anfiteatro de Altos de Chavón.

“Message in a bottle”, una canción que describe, en forma figurativa, la soledad que se siente al perder un gran amor, fue la primera en sonar, a la que le siguieron inmediatamente, como para no dar respiro ante tanta euforia provocada, “Englishman in New York” y “Every litle thing she does is magic”, una sucesión de temas fuertes para un público decididamente deleitado por el sonido y presencia de este gran ícono de la música.

Llega la pausa, Sting mira al público y sonríe sin aspaviento, lleva camisa blanca y pantalón negro y su inseparable bajo Fender, a pesar de sus casi 60 años, presume de una forma física envidiable.

“Muchas gracias, estoy muy feliz de estar aquí otra vez”, dijo en perfecto castellano.

Presenta a sus cómplices: el impecable Dominic Miller en la guitarra eléctrica; David Sancious, teclados; Vinnie Colajuta en la batería y Jo Lawry, su hermosa corista australiana. Entonces bajó el tono con la balada “When we dance”.

La contraparte

La apertura del concierto estuvo a cargo del cantautor Pavel Núñez, quien en más de una ocasión mostró lo agradecido que estaba de abrir un concierto de tal magnitud.

Junto a otros cuatro músicos repasó sus principales éxitos radiales, como “Cuna para mi abuela”, “Paso a paso”, “Te dí”, y “Bethania”, entre otros, recibiendo los aplausos y el respeto del público.

Fue un concierto que también brilló por el orden y la puntualidad, estuvo organizado por ACTPEO.

La noche sigue avanzando con los temas “Shape of my heart”, “The hounds of winter”, “If you love somebody, set them free”, “Wrapped around your finger” y “Bring on the nigth/When the world is running down”, clásicos imbatibles de su época con The Police y otros como solista, canciones que forman parte de la vida de miles de personas.

Hace mucho calor, Sting se seca el sudor y continúa. Con una voz espléndida, sin aparente mella por los años de giras le da inicio a “Roxanne” y el concierto llega a su climax. Se despide en medio de la euforia provocada.

Regresa con “Desert rose”, todos gritan, sigue con “King of pain”, otro clásico, “Every breath you take”, se volvió a despedir.

La despedida

Regresa guitarra en mano para interpretar “The fragile”, la última canción de la velada.

Todos se preguntan si se repetirá el dúo con Juan Luis Guerra, pero esas son cosas que suceden una vez y ya eso pasó aquel miércoles 26 de abril de 2006. En medio de ovaciones se despidió a las 9:40 p. m.

Sting fue el protagonista absoluto de la noche, el público que pagó hasta diez mil pesos para verlo en primera fila lo coreó, lo aplaudió y no quería dejarlo ir tras y una hora cuarenta minutos de canciones.

Sting flota en el espacio de las súper estrellas de la canción, insuperable la actuación de aquel profesor británico que un buen día cambió el pizarrón por el bajo, y sus alumnos por fans en todo el mundo.

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