Sospecha legítima
La ausencia de un Tribunal Superior Electoral complica aún más la crisis del Partido Revolucionario Dominicano, pues no hay una instancia extrapartidaria definida para dirimir las diferencias surgidas tras su reciente Convención.
Algunos dirigentes perredeístas, incluyendo del grupo de Miguel Vargas Maldonado, empiezan a ver con sospecha que personas vinculadas al Gobierno que antes auspiciaban a Hipólito Mejía hoy hacen lo mismo, pero con Vargas Maldonado.
Se quejan de que el PLD tiene una estrategia frente a ellos, mientras que ellos se consumen en su conflicto interno.
Dos escenarios para líderes de opinión
A las 11:00 de la mañana de ayer Miguel Vargas hizo una amplia exposición a un grupo de periodistas sobre las razones de sus objeciones a la Convención del 6 de marzo. Parte de esos invitados también estaban citados, más tarde, por Hipólito Mejía también para conversar.
Una de las conclusiones a la que se pudo llegar tras haber estado en uno y otro encuentro es que la crisis del PRD podría resolverse con un entendimiento entre las partes, pero para eso hay que crear condiciones adecuadas y poner de lado eventuales agravios.
En busca de mediación
Definitivamente, la actual Junta Central Electoral no tiene facultad legal para intervenir oficialmente en los conflictos internos de los partidos políticos, pero además ha sido descalificada por una de las partes del PRD.
Eso ha hecho que algunos dirigentes perredeístas estén empeñados en buscar a personalidades de credibilidad social para que medien y les ayude salir de esta crisis.
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