SOS para industria de la salud
En el más importante evento de la industria farmacéutica en Latinoamérica se pusieron muchos puntos sobre las ies para permitirán al ecosistema de salud seguir avanzando en la región.
El FIFARMA Annual Summit 2026 puso el dedo sobre llagas que afectan a los sistemas de salud y sus discusiones apuntaron al desarrollo del sistema en lo adelante.
En el referido evento de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), al que asistimos, se plantearon varios puntos que aquí les dejo:
En Latinoamérica hay acceso tardío a tratamientos innovadores, debido a que en promediolos pacientes esperan 5.7 años tras la aprobación global de nuevas terapias. Esto genera costos sociales y económicos significativos.
El financiamiento es ineficiente en América Latina, donde apenas invierte apenas 4% del PIB en salud, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) manda un 6.
La baja inversión en salud limita la investigación clínica y la llegada de innovación.
En competitividad biofarmacéutica, la región alcanza solo 59 por ciento de competitividad, frente a más del 75% en economías líderes, lo que desalienta inversión y desarrollo.
Yaneth Giha, directora ejecutiva de FIFARMA, llamó a superar la “trampa de la certeza” y a construir un lenguaje común que involucre a otros sectores más allá del sanitario.
La visión a largo plazo conlleva insistir en que el largo plazo debe ser entendido como estrategia concreta, no como proyección lejana, para transformar sistemas de salud.
La agenda destacada se centró en paneles sobre productividad y crecimiento, debates sobre regulación como catalizador para registros más eficientes y enfoque de enfermedades raras, presentadas como catalizadoras de transformación del sistema.
El Summit 2026 expuso una paradoja, y que en el continente hay talento científico y capacidad técnica, pero carece de decisiones estratégicas que conviertan esa potencializada en acceso real para los pacientes.
La demora de hasta siete años en la llegada de terapias innovadoras es inaceptable en un contexto donde la innovación médica avanza a pasos acelerados.
Como abordó el evento de FIFARMA, la región necesita reformas regulatorias más ágiles, priorización inteligente del gasto público, colaboración intersectorial y que se vea el presupuesto en salud como inversión en productividad y competitividad, no como gasto.
Si América Latina, Centroamérica y Caribe no logran reducir las brechas de acceso, seguirá el rezago en innovación y desarrollo, perpetuando desigualdades que afectan directamente la calidad de vida de millones de personas.
