¿Son ustedes inmortales?

http://eldia.com.do/image/article/52/460×390/0/82767FE5-0E93-42A3-84A6-4CBA06EC5CC8.jpeg

La cotidianidad es una gran aliada, pero no de los mejores intereses de una sociedad, pues ella disipa nuestros sentidos, los acostumbra, los adormece.

Cómo es posible que mientras cada día pasa y las canas declaran la conquista de nuestras cabezas todavía tengamos que observar que quienes nos representan son los mismos de hasta hace 40 años atrás?

Se han puesto a pensar en cómo semejante aberración afecta el desarrollo de nuestra prerrogativa ciudadana, de nuestra sociedad, de todo el conjunto que es nuestro país?

Parecería una novela que se repite. Nuestros políticos, una vez se hacen de una posición, quieren hacerla propia; ninguno quiere ceder el paso. Cuál es la necesidad de que un Regidor, Alcalde, Diputado, Senador, Presidente, o lo que sea, quiera ocupar una posición “hasta que el cuerpo aguante” ? Más aún, en qué beneficia eso a los ciudadanos, a la democracia, al principio de alternabilidad?

A un perro viejo no se le enseñan nuevos trucos, dice un refrán, y yo me pregunto, qué nos puede brindar de diferente, innovador o progresista, la misma gente?

Más grave aún es el efecto anestésico de estas prostituciones del ejercicio político en nuestro subconsciente, que provoca al parecer sin darnos cuenta, que hasta comentemos sin tapujos: “tal cosa es de fulano” en alusión a sujetos que se han perpetuado en determinadas posiciones. Estas personas, generalmente, con entramados mecanismos de corrupción y clientelismo, deciden la suerte de todo aquel que osa pretender “su” posición.

Hay que hacer un “mea culpa” en términos generacionales y reconocer que hemos sido incapaces de crear liderazgos puros, y a la vez jóvenes, fuertes, capaces de desafiar las caobas centenarias.

Inteligentemente, se ha logrado la división y sumisión generacional, estimulando el celo y la rebatiña en los emergentes o coadyuvando su ambición, con la posibilidad de cobrar un “chequecito”. Uno u otro método aniquilan la probabilidad de un proyecto que respire nuevos aires.

Así pues, frente a nuestras narices presenciamos cada día un “harakiri”, y nos preguntamos: si no se estimulan, preparan, promueven y fortalecen los nuevos políticos, en manos de quién quedará nuestro país?

O acaso, señores, son ustedes inmortales?

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.