¿Son periodistas los chantajistas?

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JOSE P. MONEGRO

SANTO DOMINGO. Uno de los sacerdotes que participó en el Sermón de las Siete Palabras el Viernes Santo hizo mención a un fenómeno real y preocupante, pero erró en el sujeto.

Señalaba el sacerdote que hay  “periodistas y comunicadores” que se dedican a utilizar informaciones reales, distorsionadas o inventadas para chantajear a personas.

Mucha gente tiene la misma impresión que ese sacerdote, por lo tanto es bueno aprovechar para hacer las siguientes precisiones:

1.- No hay un oficio de “comunicador” como tal, pues comunicar es parte consustancial a la condición humana. Sí hay profesionales que utilizan medios de comunicación de masas en alguna de las múltiples funcionalidad de los mismos.

2.- No todo el que usa un medio de comunicación es periodista. Es más, salvo los medios propiamente periodísticos, en la generalidad de los mismos los periodistas son los que menos los usan.

3.- La mayoría de los comentaristas que hay en medios electrónicos no ejercen el periodismo ni han estudiado periodismo.

4.- El género de opinión en periodismo tiene sus peculiaridades y sus técnicas, por lo que no se aplica al simple hecho de hablar o comentar sobre temas cualquiera y sin ningún rigor.

5.- Las redes sociales son instrumentos de uso general.

Dicho todo eso, es propio dejar por sentado la mayoría de los que se dedican a las prácticas denunciadas por el sacerdote en el Sermón de las Siete Palabras provienen de otras profesiones.

Claro, en el periodismo hay que mejorar la parte ética y profesional del periodismo, pero no es para que se le carguen culpas ajenas. .

Quizás esa denuncia nos  obligue a que, como sociedad, empecemos a distinguir quién es periodista y quién no lo es para que así esta profesión solo cargue con sus culpas y no con las ajenas.

El sacerdote, como dije al principio, erró en el sujeto de su denuncia, quizás  por el desconocimiento de quién es realmente periodista y cuándo una persona está ejerciendo el periodismo a través de un medio de comunicación de masas o masificado como son las redes sociales.

Denuncia la práctica de generar informaciones falsas o distorsionadas sobre funcionarios, empresarios o personalidades para llamar su atención y luego usar emisarios que piden altas sumas de dinero para dejar los atraques.

El caso OMSA es la prueba más pública de esa práctica y el involucrado no era periodista.

El mismo sacerdote señala que «el principal medio por donde operan estos individuos es a través de las redes sociales, por el impacto que estas causan y el morbo que genera presentar información negativa sobre alguien».

Por tanto, ya el propio denunciante deja establecido que el sujeto de su denuncia son los sicarios de honras, chantajistas profesionales que por no ser periodistas profesionales se anidan en medios electrónicos que dan cabida a todo o a las redes sociales donde caben todos.

El fenómeno que describe el sacerdote existe desde tiempos inmemorables, aún mucho antes de cuando existía la profesión de periodismo.

Simplemente se llama chantaje, cuya razón de ser es el temor del chantajeado de que se revele información que le atañe o que le pueden causar malestar a él o a los suyos.

El chantajista no tiene profesión.

Ojalá este señalamiento que hizo el sacerdote en el Sermón de las Siete Palabras motive definitivamente al Colegio Dominicano de Periodista a asumir con celo el fenómeno de los usurpadores del título de «periodista».

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