¿Somos estúpidos o no?
Mantener una constante campaña de denuncias sobre aspectos que afectan el deporte nacional es, sencillamente, frustratorio, dado que a muy pocos problemas le buscan solución.
Y es que a nadie le importan un comino el destino de los mejores intereses nacionales, ya sea en el deporte o cualquier otra actividad.
Se hace difícil mantener el deseo de seguir en esta coyuntura.
Hasta le mente se agota de referirse a temas manoseados hasta la saciedad, mientras los que tienen la responsabilidad de resolverlos se hacen los chivos locos, tomando a los demás por estúpidos.
Parece que esa es y seguirá siendo la historia en este lar isleño.
A nadie le importa lo que piense y quiera la mayoría, cada cual se desenvuelve de acuerdo a sus intereses particulares y partidarios.
Que se está cayendo a pedazos una instalación deportiva, a nadie le importa. Que un hospital no tiene medicamentos, mucho menos.
Ese es el criterio de un grupo que hasta hace mucho era marginado social y económicamente, pero que hoy constituye un estamento monolítico de poder en todos los aspectos.