Soluciones para  transporte crítico

El transporte público, tanto privado como el que ofrece el Estado, más que un servicio se vive a diario como un problema sin solución efectiva. Los esfuerzos y las inversiones son cada día mayores, pero la cantidad de la inversión ni los vehículos en servicio parecen aportar a ofrecer comodidad y garantías a los usuarios.
La alternativa, a los problemas recurrentes, parece apuntar a la modernidad. Una segunda línea del Metro, que ya no llegará al municipio Santo Domingo Este, parece ser una solución parcial. La inversión se hará para cubrir apenas 15 kilómetros. Abarcará una ruta que se extenderá desde la Máximo Gómez hasta Los Alcarrizos.
El costo se estima, en el presente, en unos 750 millones de dólares. La línea que se había calculado hasta Santo Domingo Este se descartó de plano, porque según los expertos, resultaría no solo compleja, sino muy costosa.
El sistema tradicional de transporte, el que usan los dominicanos todos los días, compuesto por unidades sin ninguna comodidad, controladas por las centrales de empresarios del transporte, parece entrar en una nueva etapa, con la rebelión de los propietarios, que aumentaron los pasajes y no aceptan marcha atrás.
Hay problemas que sacuden, de tanto en tanto, la armonía social. Negociar la estabilidad del costo del transporte es básico. De primer orden para las autoridades. No hay nada que afecte tanto a los hogares dominicanos como la inestabilidad en el pasaje. Hay que pensar en soluciones inmediatas, en lo que llega la segunda línea del Metro.