Solidaridad a tiempo
La tragedia reciente, fruto de un devastador terremoto, ha desbordado el dolor de un pueblo de por sí sumido en un sufrimiento histórico.
No hay cálculos precisos de los muertos y los heridos, pero una o cien mil vidas perdidas en tales circunstancias, mueve a levantar oraciones, a pedir y reflexionar sobre el futuro inmediato de nuestro más cercano y sensible vecino.
Haití todo quedó afectado. La pobre economía quedó más golpeada que nunca. El poder político prácticamente quedó sin techo, con el desplome del Palacio Nacional y el palacio del Congreso. Afortunadamente, el Presidente y sus más cercanos colaboradores salieron ilesos, eso ayudará a controlar en corto tiempo la situación.
En la República Dominicana y en el resto del mundo estamos de duelo. En medio de esta inesperada desgracia esperamos en que nosotros, junto a la comunidad internacional, podamos dar una respuesta eficaz para que en corto tiempo Haití pueda llorar y sepultar sus muertos, pero que además puedan recuperar satisfactoriamente la salud los cientos de heridos que están necesitando la medicina que calme su dolor.
En este momento un minuto cuenta, es decisivo, importante para salvar una vida, para dar techo, para calmar el dolor y la sed de cientos de ciudadanos, niños, mujeres y ancianos. Esperemos que este grito de desesperación pueda ser atendidos a tiempo. Haití vive un momento de gran dificultad, vive un dolor humano lastimero y desgarrante. Ayudemos a calmar ese dolor a tiempo.