Sobre Llenas Aybar y el sistema penitenciario
Ya fue liberado Mario Redondo Llenas después de haber cumplido 30 años por el asesinato de su primo Llenas Aybar.
Este caso de asesinato ha sido uno de los más insólitos en la historia criminal dominicana y el que más ha consternado a la sociedad, tal vez por sus implicaciones de clases. Jóvenes de clase media involucrados en un crimen que todavía no se conoce bien el móvil de un hecho tan horrendo. Lo que si se sabe es que la justicia fue contundente en aplicar las penas máximas y los culpables pagaron por su crimen.
Muchos se han expresado en las redes sociales odiando a Mario Redondo Llenas al ser liberado. El argumento es que ni con la muerte se paga el hecho que cometió. Pero más allá de la indignación por la libertad que se otorga a un reo que provoca el repudio colectivo, hay que ver más allá en este caso.
Mario Redondo Llenas, además de pagar su culpa con 30 años, ha pedido perdón a la familia y a la sociedad. Sobrevivió en un cárcel. No lo asesinaron en una riña. Se hizo profesional, con no sólo una profesión, sino tres. Se hizo licenciado en Derecho, en educación y perito en agricultura. Incluso hasta tuvo un hijo en la cárcel. Luce ser que realmente aprovechó su tiempo preso para reflexionar y reinvindicarse como persona.
Este caso arroja luces de esperanza en un sistema penitenciario que aspira justamente a la reinserción social de los internos por conflicto con la ley. No sólo es pagar la pena, sino retornar a la sociedad como una nueva persona que deje atrás los hechos punibles y se convierta en un ciudadano responsable. Es una nueva oportunidad para ser un buen ser humano y hacer las cosas bien.
Más allá de los rencores, hay que valorar el caso de Mario Redondo Llenas como un punto de referencia para otros presos. Si un criminal extremo pudo regenerarse, otros también pueden hacerlo y hay que crear las condiciones necesaria para que esto pase. Un error, por más grande que sea, no puede ser una condena eterna a la desgracia y el repudio social. Hay que aportar siempre a la humanización si queremos una sociedad mejor.