Sobre el tema haitiano

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Un acucioso lector -el doctor Reynaldo Peña de la Cruz- me escribe en torno a mi columna de hace algunos días en la que me referí al comentario del periodista German Marte que sugería una ley de amnistía para reconocer la nacionalidad de determinados haitianos nacidos aquí y que reclaman ser dominicanos, poniendo así un punto final al controversial tema y hacer un borrón y cuenta nueva.

Por considerarla de interés, transcribo a continuación la carta del doctor Peña:

“Quiero felicitarlo -escribe- y a la vez solidarizarme con sus comentarios sobre la situación que viven los más de 22,000 descendientes de haitianos que por un vacío (más bien un bache !) de nuestras constituciones pasadas merecen una amnistía para regular su situación, con la esperanza de que dicha amnistía no se vuelva un relajo como es frecuente en nuestro país.

“En muchas oportunidades se arreglaron las constituciones para encontrar salida política a tranques electorales o para que fulano pudiera presentarse de nuevo como candidato, pero nadie corregía o enmendaba este grave hueco de los hijos de los indocumentados.

Yo no recuerdo haber visto a ningún ciudadano que quisiera que su país se llenara de gente pobre, indigentes, enfermos e iletrados.

Lo que necesitamos es gente que se incorpore al aparato productivo nacional y aporte progreso, no importa que sea Diego “El Cigala” (Cangrejo), Julio Iglesias, o Shakira. Con los problemas que tenemos con nuestra propia gente, es más que suficiente. Necesitamos gente que nos aporte, no que nos quite lo poco que tenemos.

“Pero el problema va, quizás, un poco más lejos de que se trate de haitianos negros, pobres o feos. El asunto es que yo no he podido ver en los haitianos nacidos aquí o importados de Haití ningún signo de amor hacia la República Dominicana. Ningún signo de agradecimiento hacia este suelo que les permitió nacer y que sabiendo su condición, aún les permite disfrutar de todo como si fuera un dominicano más. Sonia Pierre era un ejemplo típico. Murió tirando fuego sobre este país.

“Pero es imprescindible haber nacido aquí para ser dominicano? Claro que no. Aparte del papel, lo más importante es que la nacionalidad es un sentimiento, es sentirse que Ud. pertenece a un grupo de personas con las que está de acuerdo y que Ud. siente orgullo de ser de esas personas, de pertenecer a ese grupo de gente.

Yo no he podido ver en los haitianos, lo que sí he visto en muchos españoles, americanos, cubanos, puertorriqueños, venezolanos, alemanes, italianos,chinos, taiwaneses, japoneses, quienes a los pocos años de vivir aquí, piensan como dominicano, y cuando hablan dicen “nosotros” al referirse a los dominicanos y les duele lo que ocurre en el país.

El haitiano lo que quiere es un documento que diga que es dominicano, pues no quiere ser haitiano. Es el mismo haitiano que por su falta de amor a esta tierra, se siente que no es de aquí.

“Yo nací en la calle Duarte #15 de Puerto Plata, hijo de padres dominicanos, por tanto soy dominicano, pero déjeme decirle que soy un gran amante de los Estados Unidos, que hasta ciudadano americano soy, y de la Argentina, pero Ud. sabe por qué? Porque viví en ambos países, me compenetré con su gente, participé de su nervio, aprendí su forma de pensar y agradezco la oportunidad que me brindaron en su momento cada uno. Yo agradezco la oportunidad que me dieron.

“Don Rafael, yo comparto su idea de la amnistía, a fin de darle a esta gente la oportunidad de poder hacer de sus vidas lo que mejor les plazca y que tengan acceso a todo lo que nosotros con mucho trabajo hemos logrado levantar.”