Sobre el cambio - El Día Columnas

Sobre el cambio

Sobre el cambio

David Álvarez Martín

Nadie gana unas elecciones prometiendo dejar las cosas como están, ni que estuviéramos en el paraíso, y como relata el Génesis, hasta ahí hubo cambios. Es difícil complacer a todos. En la política vernácula reciente el lema de campaña de Balaguer fue el más conservador de los que recuerdo y sus razones las tenía: no es bueno cambiar de caballo cuando se está cruzando el rio. ¡Y cambiamos de caballo!

La sociedad dominicana en democracia ha tenido grandes epopeyas electorales que nunca debemos olvidar. El triunfo de Bosch en el 1962 con una mayoría aplastante luego de un año y dos meses de regresar de un exilio de 23 años es el paradigma. Derrotó a la derecha reaccionaria de los “de primera”, a la juventud de clase media que soñaba con otra Cuba, a la parte del clero más atrasada que recelaba del proceso del Concilio en curso y hasta venció a los halcones norteamericanos que preferían un Viriato en el poder.

En el 1978 el PRD logró concitar el apoyo del pueblo para que se lanzara a las urnas y sacara al gobierno criminal y corrupto de Balaguer, por supuesto con el respaldo de la Social Democracia y la Administración Carter. Peña Gómez fue el artífice de esa hazaña. A su vez ese mismo líder logró sentar a Balaguer en el 1994 a negociar como consecuencia de dos fraudes electorales (en el 1990 y el 1994) y producir una reducción de su mandato y la celebración de elecciones en el 1996 con el impedimento de que él fuera candidato. Le faltó visión al líder de masas perredeista para oponerse al 50% y ser presidente de nuestra nación. El PLD sin Bosch supo aprovechar ese escenario.

Otro caso, no pretendo ser exhaustivo, fue la avalancha de votos que logró Leonel Fernández en el 2004 y con ellos sacar a Hipólito Mejía por una gestión pésima de la crisis económica provocada por el Baninter. La clase media y los jóvenes, igual que en este proceso del 2020, fueron actores de primer orden. Curioso que dos años antes Mejía barrió en la congresuales y municipales, pero cualquier liderazgo naufraga si sume a la clase media en la miseria. El actual gobierno -heredero del de Hipólito- supo hacer lo sensato en el Banco Central. ¡Lección aprendida!

En estas elecciones el cambio fue gestado y convertido en lema de acción política por una mayoría de la clase media, los jóvenes y un puñado de periodistas de integridad probada. Su blanco era la impunidad, la destrucción del medio ambiente y el endeudamiento. La marcha verde fue el mecanismo de articulación débil de todos esos actores, pero que afirmó fuertemente los objetivos comunes. Con el PLD entretenido en su pleito interno, con un presidente desbordado por su ego, unas bocinas hablando disparates y una mutilación absurda de su liderazgo, todo ello coronado con la escogencia del peor candidato posible, les llegó el COVID no esperado y comenzaron a dar brazadas de ahogado hasta su derrota electoral.

La lucidez de Abinader y la dirigencia del PRM fue descubrir la agenda de ese movimiento social, responder a la misma y convertirla en su lema: el cambio va. Por eso la relevancia en la escogencia de Miriam Germán y Yeni Berenice para la Procuraduría, ya que está dándole respuesta al tema de la impunidad. El uso de un carro Tesla fue un giño al segundo tema que es la cuestión del medio ambiente. Sobre el endeudamiento no hay posibilidad de frenarlo frente a la situación económica actual, pero si gestionarlo con pulcritud y dirigido a las necesidades verdaderas del pueblo.

Sobre el tema de la impunidad es de esperar el sometimiento de funcionarios de los pasados gobiernos, esperando que no sea una pesca de sardinas y que si cojan algunos tiburones. La prueba de fuego de las reales intenciones de la administración de Abinader será cuando se descubra algún funcionario de alto rango de su gobierno en actividades corruptas. Tendrá entonces dos opciones: o dar un ejemplo de gran envergadura o hundir su credibilidad frente al pueblo. Si es lo primero, roguemos que aparezca uno pronto para demostrar el calado del cambio e intimidar al resto hasta el 2024.



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David Álvarez Martin

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