Sobre creencias y vida en el espacio infinito
No es posible negar que exista vida en cualquier estadio, en algún sitio del universo infinito; como tampoco se ha podido comprobar su existencia. El solo hecho de que se encuentre vida unicelular en un planeta o cualquier astro de nuestra Vía Láctea sería un gran descubrimiento para la humanidad, ya que este acontecimiento demostraría que no estamos solos en el espacio infinito, compuesto de una cantidad indeterminada de galaxias y soles. Tampoco se puede descartar que exista vida inteligente en cualquier espacio del universo. Hoy en día, son motivos de investigación la existencia de vida, tanto microscópica como inteligente, en la infinitud del espacio.
Al igual que en épocas pretéritas, actualmente se continua creyendo en la existencia de seres fantásticos, que dominan desde las alturas las acciones de los terrestres. Estas creencias estipulan que, al morir, las personas están ya predeterminadas a ir, cuando llegue el señor, al infierno o la gloria, en consonancia con su comportamiento, tanto en lo relativo al cumplimiento de los diez mandamientos como en lo que concierne a la predica del evangelio y la participación en actividades eclesiásticas. Existe todo un arsenal sectario, con distintas denominaciones e interpretaciones sobre las sagradas escrituras, con sus propios libros sagrados, sincretismo, etc., que tiene como común denominador la creencia en la existencia de vida o energía etérea omnipresente, que rige los destinos de las personas.
Es un tema de creencia individual o colectiva, que se basa en la apreciación subjetiva de cada creyente en lo referente a su contacto con un ser supremo inmaterial que lo puede encaminar hacia el bienestar o abandonarlo a su libre albedrio, en consonancia con su capacidad de cumplir con la doctrina, pedirle o no en oración, o darle o rendirle ciertos tributos, tanto a la deidad como a sus representantes térreos.
En lo referente a lo inmaterial, a lo etéreo o lo espiritual, hay tanta subjetividad en esta apreciación, que el cerebro humano, da rienda suelta a su creatividad y con obras de arte pictóricas y esculturales, en adición a todo un aparato doctrinario, ha embarcado a gran parte de la humanidad en estos menesteres. Se invoca la fe, la creencia pura y simple, sin ninguna explicación lógica o científica que explique la doctrina.
Por su parte, las personas y las instituciones de ciencia, continúan sus afanes por descubrir la existencia de vida extraterrestre y darle explicación a un conjunto de fenómenos que se manifiestan en nuestro sistema solar.