Soberano Ridículo
Brillante, sagaz, atrevido, provocador, así es este turco. Sólo hay que ver su programa de TV.
No rehúye debates y no tiene por qué hacerlo; tiene material para devolver y un polvorín en reserva. Sus estudios locales y sus páginas para la izquierda overseas lo refrendan.
Por eso no comprendo la incontinencia. Qué necesidad tiene un profesional de su estatura de asumir la voz cantante de un proyecto político en franco declive; más aún, siendo usted un mercantilista, un discípulo aventajado del dios Mercurio, qué diablos hace militando en un partido cuyo máximo líder era un hombre de origen, pensamiento y hasta aspecto físico diametralmente opuesto al suyo?
Será que acaso su nuevo mentor es, en realidad, un empresario con careta de político y eso lo lleva a usted a sentirse a gusto? Igual entre los iguales, como reza la frase.
Haber tenido el honor de que un Presidente de la República depositara confianza plena en su persona es una distinción que cualquier dominicano atesoraría. Claro está, eso no implica como diría Nietzche estrangularse con la cuerda de la gratitud pero al menos, mantener una postura de respeto, repito, de agradecimiento, a quien le distinguió . Amigo, a quien le hizo ganar millones!!!!, (en definitiva su fin ulterior).
El agradecimiento es la memoria del corazón decía Lao Tsé. Acaso la codicia ha borrado su memoria?
Cómo puede usted criticar los manejos monetarios y financieros de un período de gobierno en el que usted, como aquel célebre capítulo del personaje del dibujo animado, Bugs Bunny era primera base, cátcher, torpedero, manager y como si fuera poco, su propio umpire?
No se da cuenta que se está proyectando como un engreído, por demás, mal agradecido?
Le recomiendo no apoyar más sus análisis y ataques denigrantes en sondeos de la firma Gallup. Retire de la página @miprd varios de sus trabajos en los que sus detalladas proyecciones se sustentaban en la firma encuestadora supra indicada. La pava ya no pone donde ponía.
Créame que lo hago de corazón, mi querido corsario, está usted a las puertas de ser padre nueva vez, y qué irónico, de otro soberano, del soberano ridículo.